Amor a la ciencia

Vamos a ver si nos ponemos las pilas, que están saliendo hasta humedades en las esquinas de lo abandonaíco que tengo el blog, ejem. Esto se solucionca con un copipasteo de la wikipedia y algún libro que tengo por ahí, y me queda un post la mar de cuqui (con el permiso de Pei.)

Probando, probando, uno, dos, uno dos…


Y es que desde que me tiro a un becario (o un becario se me tira a mí, dependiendo de las fases lunares y en qué casa se encuentre Plutón) y entré en el maravilloso mundo de los BBC’s (que lo explique él, que a mí no me quedaron muy claras las siglas) como consorte, pues como que mis intereses son otros, veo las cosas con ojos nuevos. Todo es objeto de estudio y análisis. Pero como la bata blanca no me pega nada con mi color de piel, yo me voy más por la rama socióloga. Qué coño, que el salakof viste mucho, que es el complemento perfecto para la fiebre de los estampados felinos…

A lo que iba (y aquí es donde va el parrafito de marras de la wikipedia, pasado por mi termomix), por método científico se entiende aquellas prácticas utilizadas y ratificadas por la comunidad científica como válidas a la hora de proceder con el fin de exponer y confirmar sus teorías. Las teorías científicas, destinadas a explicar de alguna manera los fenómenos que observamos, pueden apoyarse o no en experimentos que certifiquen su validez. Sin embargo, hay que dejar claro que el mero uso de metodologías experimentales, no es necesariamente sinónimo del uso del método científico, o su realización al 100%. Por ello, Francis Bacon definió el método científico de la siguiente manera:

1. Observación, la aplicación de los sentidos a un objeto, para su análisis in situ en la realidad.

2. Inducción, acción-efecto de extraer, a partir de determinadas observaciones o experiencias particulares, el principio particular de cada una de ellas. Vamos, el chiste de la araña sorda…

3. Hipótesis, planteamiento mediante la observación siguiendo las normas establecidas por el método científico.

4. Probar la hipótesis por experimentación.

5. Demostración o refutación (antítesis) de la hipótesis.

6. Tesis o teoría científica (conclusiones).


Existen científicos que llevaron a cabo investigaciones sin respetar al 100 % estos pasos. Por ejemplo, cuando Kinsey realizó su obra “El comportamiento sexual del hombre” no fue todo lo escrupuloso que el trabajo le pedía. O lo fue en la justa medida que se le permitió en 1948... A los 3500 varones que se prestaron al experimento, se les entregó una cartulina donde marcar el tamaño de su erección. ¿Cómo? Pues de manera muy sencilla: el susodicho se metía en una habitación, se hacía un autoarreglo de bajos y cuando aquello estaba en todo su esplendor, la ponía encima de una mesa, no sin antes dejar esta cartulina entre la madera (de mármol no, que ya sabemos lo que hace el frío) y el miembro del miembro, para marcar hasta dónde llegaba el cimbel.


¿El problema? Pues que los hombres somos fanfarrones por naturaleza, por lo que casi la mayoría mintió con unos centímetros al alza, quedando la media en 16,5 cm. En 1996 se volvió a repetir el estudio por el Instituto Kinsey, publicándose los resultados en “Journal of Urology”, donde se concluyó que la erección media pasaba de los 12,9 cm si era realizada por profesionales a 15,5 cm si se recopilaba la información respetando la intimidad de los sujetos. Para más datos:

http://www.jackinworld.com/

Hay casos más curiosos, con investigadores que llegaron a vivir su trabajo. Literalmente.


Bajo el brillante seudónimo de “Jacobus X” se esconde Jacobus Sutor, un cirujano militar francés del siglo XIX, que extendió su cerco de investigación a las poblaciones salvajes de Asia, África, América del Sur y la Polinesia, plasmando sus resultados en “L’Amour aux colonies”.

A pesar de ser un estudio genérico de ambos sexos, tenía una curiosidad morbosa en el apéndice masculino, no perdiendo ninguna oportunidad en medir su estado, tanto en reposo como en todo su auge. Vamos, un hombre que se dedicaba en cuerpo y alma a su trabajo. No conocía ni horarios ni descansos intrajornadas cuando se encontraba delante de un buen espécimen… Así concluye que los penes más pequeños se encuentran en el Vietnam actual (con una media de 10-11,5 cm en erección) en perfecta proporción a la talla de los hombres de dicha zona.

Pero su gran pasión fue el continente negro, donde encuentra a los seres más dotados, con una media de 18,3-19,3 cm, que, cito textualmente, “pueden provocar numerosos desgarros en el recto de la pobre criatura que consienta sus terribles asaltos.” (¿¿¿¡¡¡????!!! De verdad que a este hombre no le hablaron de las flores y las abejas...) En la tribu senegalesa de los malinké encuentra el ejemplar que lo deja más en el otro mundo que en éste: “una maquina temible de 30 cm de largo y un diámetro que supera los 5,8 cm, con una semejanza mayor al aparato de un asno que al de un ser humano.” Lo divertido de sus conclusiones, y como único elemento diferenciador entre los hombres europeos (cultos, civilizados) y los africanos (salvajes, sin colonizar) era la circuncisión, dedujo que la extirpación del prepucio hacía que el miembro viril (tiene nombres miiiil, tiene nombres miiiil) creciera hasta dimensiones más que respetables.


Lo dicho. Eso sí que es vivir por la ciencia. Vivir y no poder sentarse en un tiempo. O cerrar la mandíbula inferior.

Pd: ¿Veis como “The Big Penis Book” también tiene letras además de fotos guarras?


[Canción recomendada: Gloria Estefan “Doctor Beat”]

Tratado de Tordesillas


“…para que la dicha línea o raya de la dicha partición se haya de dar y dé derecha e a lo más cierta que se pudiere por las dichas trescientas setenta leguas de las dichas islas de Cabo Verde a la parte de poniente, como dicho es, es asentado con los dichos procuradores de ambas las dichas partes, que dentro de diez meses primeros siguientes, contados desde el día de la fecha de esta capitulación, los dichos señores constituyentes hayan de enviar dos o cuatro carabelas, una o dos de cada parte, o más o menos, según se acordare por las dichas partes que sean necesarias, las cuales para el dicho tiempo sean juntas en la isla de Gran Canaria (...) Los cuales dichos navíos, todos juntamente continúen su camino a las dichas islas de Cabo Verde, y de ahí tomarán su rota derecha al poniente hasta las dichas trescientas setenta leguas, medidas como las dichas personas acordaren que se deben medir, sin perjuicio de las dichas partes, y allí donde se acabare, se haga el punto y señal que convenga por grados de sur o de norte, o por singladuras de leguas, o como mejor se pudiere concordar...”

6 meses. Ya queda menos.

[Canción recomendada: Sharleen Spiteri “It Was You”]

Micropost (XXXVIII): Tuve sol


Cuando un bebé nace, la visión que tiene es escasa. Parpadea en respuesta a la luz brillante o a cualquier objeto que se le acerca en su círculo de visión. Con los meses, pasa de recibir imágenes en blanco y negro a hacerlo en color, seguir objetos con los ojos; incluso intenta alcanzarlos con las manos. Se fija en su entorno, centrando su atención en todo lo que le rodea. Primero en cosas pequeñas, luego más grandes. Seres inertes, luego en movimiento. El sentido de la visión se les va educando, adecuándose al medio que les rodea. Todo para ellos es nuevo, llamativo, especial, limpio, sin mácula.

A los 31 no es igual.

Ahora mismo me encantaría ver como un recién nacido. Claro está que siempre me puedo operar de miopía.


[Canción recomendada: Sam Sparro “Black & Gold”]

Jirous Special Weekend


¿Sin planes para este fin de semana?

Apunta, que Fido y el resto del equipo de FLU te lo soluciona:


19 Septiembre
Resumida de los Volúmenes I (Genesis) y II (Generations) de la serie, en V.O.S. Para que te enfrasques si te se olvidó algo o para que te subas al carro si aun eres tan lerda de no ser un Jirou como toca. Lo hacemos por ti, boba.

20 Septiembre
Todos toditos los cómix publicados de Jirous, en formato .CBR para que no tengas que perder dioptrías con las mierdas de .PDF que andan por ahí. Si te quedas ciego, que sea por otros menesteres, hombreya.

21 Septiembre
Como casi siempre, Lost plantó la semilla y Jirous recoge el testigo. Jirous: Güebisodes, una mini de tres capis lanzada directamente en interné para presentar a un personaje nuevo que vaya usté a saber si vuelve o no.

22 Septiembre
Esto... Algo se nos ocurrirá. Que sí. Ya verás.

23 Septiembre
Estreno del Volumen III (Villains) en su V.O.S. de toda la vida. Que ya hay ganas. Bueno, siempre y cuando nuestros cuates se porte tan bienamente como casi siempre. Aquí ofreceremos el mejor puto formato que haya.


Ya sabes dónde:

http://freaklikeus.blogspot.com/



[Canción recomendada: Wendy & Lisa “Heroes (Main Title)”]

Lecciones de anatomía



Vale. Llamadme psicótico. Y repetitivo, que cuando me da por mirarme el ombligo y hacerme pajas mentales, no me gana ni Sánchez-Dragó.

El otro día estaba en el trabajo, llevando unas cosas al muelle y me paré a hablar con una compañera de la sección de Plantas. Al momento, me sentí algo incómodo, me giro hacia un lado y me veo a un prototipo de oso-más-bien-cachorro mirándome de una manera insistente. Mi cara se quedó como una alpargata de viejo, con el forro de cuadros escoceses, porque yo ligar, naranjas de la China. ¿Lo conozco? ¿De qué? ¿Me conoce? ¿Me lo habré tirado en la última gangbang a la que fui invitado? ¿Le debo dinero?

Después te da por pensar en otras cosas. Como que lo mismo le sonaba mi cara del blog. Y se me hinchó el ego como pechopalomo en época de celo. Fuck me, I’m famous! Poco me faltó por acercarme y empezar a repartir autógrafos entre el vulgo, a la mismita altura de Belén Esteban que me acababa de poner…

… para luego pegarme yo sólo el consabido guantazo y volver a pisar tierra (eso sí, encementada, que uno tuvo juventud campurriana pero ahora es un animal cosmopolita.)

El asunto está en que abres el blog al mundo como una especie de ventana, donde asomarte y hablar con las vecinas como si fuera una corrala. Tender la ropa mojada, airear mantas cuando cambia la estación, y gritar a los cuatro vientos si hoy te sientes Flex o si tu detergente lava más blanco… Lo que pasa es que, al final, se puede convertir en lo que tan bien expresó Martirio: “Lo saben todas mis vecinas/ por las paredes se enteran / que me acuesto con mi Manolo / pero los muelles no suenan.”


Y no es por el hecho de que los muelles suenen o no, que a lo mejor a mi Manolo le ha dado por follarme de pie o en el suelo, o lo mismo he cambiado el colchón por uno de Látex-natura de Lo Mónaco. Es por el hecho de que, ¡ay, omá!, en cierta manera, te estás abriendo en canal, diciendo palabras que no dicen nada, dejando plasmadas tus grandes esperanzas, que no sabes si te convertirán o no en el enemigo del pueblo o en el dueño de una central nuclear.

Te expones en un escaparate, incluso señalando tus puntos flacos, que se pueden convertir en un arma de doble filo (la fama cuesta y la vais a empezar pagando con sudor); pero siempre depende de uno mismo hasta qué nivel de implicación quieres llegar, hasta qué nivel de incisión vas a dejar que llegue el bisturí. El blog te puede servir como una válvula de escape, pero no hacerte más vulnerable de lo que puedas ser en persona. Eso lo tengo claro. La información que doy es la que yo quiero, y al nivel que me apetece. Como siempre, si se lee entre líneas, se descubre mucho más. Como en un buen capítulo de "Los Simpsons".

Evidentemente, pasadas estas paranoias, agradeces que haya gente que no llegue a tales extremos de desquiciamiento y se presente tal y como es, que se te acerca para pasar un buen rato, para tener una agradable conversación. Esos momentos son los que hacen que merezca la pena los ratos de incertidumbre.

Lo dicho, Sr. Escriba, nos debemos otro café. Un placer.


[Canción recomendada: Martirio “Estoy mala” ]

Culpa mía







Mientras no haya sol,
Que ilumine el cielo
Sólo las estrellas
En el firmamento.
Mientras sea de noche
Y no llegue el día
Nada que ilumine
Esta pena mía.
Esta pena mía,
Corazoncillo loco
Que mata mi alma
Tan poquito a poco
Que me quita el sueño,
Nunca me ha dolido tanto
Este sufrimiento
Que me está matando.

Cómo llovía
La tarde en que te fuiste,
Todavía pensando en ti
Me pongo triste.

Te fuiste para siempre
Y siempre al recordarte
Considero que fue todo
Culpa mía,
Cuando tú hablabas
Y yo sin contestarte
casi todo aquel silencio
Culpa mía.
Culpa mía
La llamada sin respuesta,
Culpa mía
Nuestra puerta demasiado abierta
Yo te he entregado mi alma
Sin pensarlo,
Culpa mía
Es el dolor que estoy pasando.

Cómo llovía
La tarde en que te fuiste,
Todavía pensando en ti
Me pongo triste.
La primera luna
De la primera noche
Bailamos sin parar
Por culpa mía
Alguna sonrisa
Casi todas las canciones
Y la tarde junto al mar
Fue culpa mía.
Culpa mía
Los recuerdos que nos quedan
Culpa mía
Cuando te espere despierta
Yo te he entregado mi alma
Sin pensarlo
Culpa mía

Culpa
Culpita mía
La llamada sin respuesta
Culpa mía
Nuestra puerta demasiado abierta
Yo te he entregado mi alma
Sin pensarlo,
Culpa mía
Es el dolor que estoy pasando.


Concha Buika


Vale, la letra es de Javier Limón, pero la que le da alma es ella. Temazo. Y con intérpretes como ésta, sigue habiendo esperanzas en la música.


[Canción recomendada: Concha Buika “Culpa mía”]

Como vaca sin cencerro


Que la distancia es muy mala, señoras y señores.





Y si encima te largas a la capital, a visitar a unos amigos y te da por cervecear desde el viernes noche, hasta el domingo a media tarde, la resaca es peor que la cogorza que lleva Annie en el vídeo. Eso sí, esta vez no acabé con ninguna peluca rubia, lo cual se agradece. Ni encalomándome a nadie, a pesar de que habían dado rienda suelta al mayor elenco de maromazos que había visto en mucho tiempo...

El plan era bastante sencillo: llegar a Madrid viernes a media tarde y pasar un fin de semana de desconexión total, a lo que ayudó bastante la compañía y el zumo de cebada. El viaje de ida bien, gracias, porque estuve sólo todo el trayecto, por lo que no tuve ni que aguantar conversaciones insulsas ni hacerme el dormido.


Llegué a casa de Crawlertls y su marido, dándose el consabido intercambio de regalos entre los que ya sólo tenemos el virgo en el signo del zodíaco: un libro de Marisol vs. una pulsera de cuero de “1 de 50”. Y es que el finde prometía lederón.

De allí a cenar con los amigos del matrimonio para celebrar el cumpleaños de J. de Navarra en un restaurante donde nos pusimos tibios de arroz, y luego a pegar botes y a hacer el tonto un rato en La Ochenta (que, junto con el Tábata, son ya un must para todos los amantes del petardeo), donde estuvimos pegados como moscas a la pantalla plana viendo “Cantando bajo la lluvia”.

Al día siguiente, J. nos abandonó por motivos laborales y Crawlertls y yo nos quedamos de solteras por la vida. Nada, nada, la resaca que sentimos se soluciona con un poco de cerveza, algo así como una metadona de andar por casa… Y empezamos el recorrido en compañía de Nacho y su peculiar sentido del humor. El pistoletazo de salida (con perdón) fue en la plaza de Chueca (con el pertinente clave) y de ahí, callejeando por los alrededores, con parada en el Marsot a comer. Vaaaale, no todo fueron cervezas, también estuvimos haciendo de marujas viendo tiendas, y cargando con objetos tan inútiles a la par que imprescindibles como una moña de plástico que parecía un fantasmita, donde dejar Crawlertls su anillo de casado, que un día de estos se le desintegra en el laboratorio.


Anillos… Ains. Cayeron dos. Dos cockrings, que uno es una Barbie Complementos y siente curiosidad, cual adolescente colegiala que descubre su cuerpo por primera vez. Y ya que no había consoladores de tres cabezas y el anillo de la polla con electrodos me parecía un poco salvaje, me tiré a lo clásico: uno de cuero ajustable (que lo mismo pasa por muñequera y tó) y otro de plástico que, en teoría, se estiraba. Y claro, digo lo de “en teoría” porque, luego en casa, hice el experimento de ponérmelo (hay vídeos explicativos la már de interesantes en la red, el que quiera imágenes, que busque) y todo iba bien hasta que uno de mis huevecillos se acojonó y se metió para adentro. Como una vulgar tortuga de tierra. Es lo que tienen estas cosas, que no es como una camiseta, no puedes pedir consejo a un amigo y que te diga “pues yo uso la M, así que a ti te vendrá bien la L”. Que cada uno es de su padre y de su madre.

Y ya que estábamos metidos en berenjenales y que nos habían dado publicidad del Cooper, pensamos en hacer noche fetichista y dirigir nuestros pasos al Eagle o al Odarko. Después se nos bajó el alcohol y nos lo replanteamos al más puro estilo “Chicas de Oro”, que para eso se unión Pitufo Gruñón de Omicrón Persei 8 y acabamos cenando en casa, borrachos perdidos, viendo “Another Gay Movie”. Gran película. No había visto tantos chistes de culos y de mierdas en una hora y media. Al final acabamos en el Hot y algún garito más, para luego recogernos…


…que al día siguiente tocaba tapeo por La Latina con J. de Cádiz y su marido, poniéndonos ciegos de tortillitas de camarones en el Sanlúcar. Luego a casita a dormir la siesta que me tenía que volver al pueblo… En el vagón 9, que es donde Renfe mete a todos los desequilibrados y a quienes nos sacamos el billete por internet. En éste sí que tuve movidón, que aquello parecía un autobús del instituto, con tanto griterío y escandalera. Encima, mi compañera de asiento era una jipiperroflauta que se tiró hora y media hablando con el móvil con una amiga contándole sus desgracias. A punto estuve de colgarle el teléfono y decirle “nena, tu vida es una mierda, ¿por qué no te tiras a las vías y así dejamos de sufrir todos?”

Y lo de que “no hay nada como el hogar” es una falacia, que yo me lo paso mejor fuera de casa.


Pd: ¿Las fotos? Del regalo de cumpleaños de Mi Santo, “The Big Penis Book”, ese bonito libro de café que estará en nuestro saloncito para cuando vengan a visitarnos nuestras familias… De verdad, chorrada que digo, chorrada que me regalan. El año que viene quiero unos tapapezones de stripper con borlas para montar numeritos.

Pd2: Que sí, que la próxima vez aviso con tiempo y quedo con vosotros, cacho perras…


[Canción recomendada: Eurythmics “I Need A Man”]

Si fuera...




Un mes: Septiembre.

Un día de la semana: Jueves.

Un momento del día: La hora de la siesta. Siempre y cuando no me pille trabajando, clarostá.

Un planeta: Tierra-616 ó Tierra-1.

Un animal: Un erizo.

Un mueble: Un sofá.

Una bebida: Zumo de naranja.

Un instrumento musical: La botella de Anís El Mono y una cuchara.

Una fruta: Sandía.

Una canción: ¿Ahora mismo? “Mr. Higheels”, de Algora. Me llamo Maricarmen López… Qué gran frase.

Una materia: El algodón.

Una parte del cuerpo: Los ojos.

Un objeto: Un libro.

Una comida: Una ensalada.

Un personaje animado: Pocoyó, obviamente.

Un número: El 7.

Un coche: El mío, un Mazda 2, azul cielo, llamado Pánfilo por ser el patrón de su nacimiento.

Una ciudad: Lisboa. Por lo evidente y porque me enamoró.

Un mar: Mediterráneo.

Un idioma: Castellano.

Una flor: Una rosa.

Un color: El marrón.



Un verbo: Existir.

Una estación del año: El otoño.

Una prenda de vestir: Una camiseta.

Un libro: “Alicia en el país de las maravillas/Alicia a través del espejo”, de Lewis Carroll.

Un país: Macondo.

Un lugar: Mi buhardilla. La de hace 15 años.

Un deporte: Natación.

Una película: “Saturno Contro”.

Un olor: El del café.

Una serie: ¿Una sóla? Ummm. Vale, ésta: “Héroesperdidoscondoctoresenalaska”

Un sabor: Dulce.

Un signo del zodiaco: Virgo, con perdón.

Un perfume: Cualquiera de Jean Paul Gaultier.

Una tontería: Éste cuestionario, que sólo me ha valido para actualizar el blog y poner unas cuantas fotos que tan bien tuvo en sacarme Los Sres. De Topógrafos este verano… Ahora, si alguien quiere recoger el guante, que haga lo propio en su blog o en los comenterios. Pero nada de meterse con mi carapán y mis kilos, esos que tanto me costó ir soltando y que ahora voy recuperando sin que me dé cuenta... Dónde estará el fotochó cuando se le necesita...



[Canción recomendada: Algora “Mr. Higheels”]

Viajes lisérgicos a altas horas de la madrugada


Ayuda, please. Que cuando se me mete algo en la cabeza…

El viernes pasado, a ciertas horas intempestivas donde la dos únicas opciones aceptables serían o estar de pindongueo ligando por las barras y los cuartos oscuros, o haber dado ya siete vueltas en la cama, dejando las sábanas hechas un gurruño; aquí el que suscribe se puso a ver un rato la tele. Luego je ne sais pas pour quoi (Kylie dixit) me cuesta levantarme por las mañanas…

Y es lo que tiene la tédété. Que hay muchos canales, lo que se traduce que hay mucha mierda que NO ver. Entotá, que terminé en uno de esos canales localistas de este lado del río Segura (nada que ver con Tena Lady, Indasec ni Concha Velasco) enganchado con una escena de una película española la mar de surrealista.

Un saloncito de una casa de pueblo. Dos mujeres juegan al ajedrez y toman té con pastas; mujeres interpretadas por la inigualable María Isbert (Doña Deudora) y un Juanjo Puigcorbé travestido en farmacéutica (Doña Cruz), teniendo una conversación tan costumbrista y tan de caerse de la butaca que solamente podría ser firmada por Rafael Azcona. Y el resto del reparto, a la altura de las circunstancias: Ana Duato, Kitty Manver y ¡¡¡Chus Lampreave!!!

Con semejante plantel, estuve a punto de pellizcarme los pezones para ver si estaba despierto o hacerme un control antidoping, no fuera que las pizzas que compré en el Mercapeich no llevaran queso en polvo sino otra sustancia alucinógena. Aunque uno nunca sabe qué le dan de comer a las vacas, asínque…

A lo que iba, que si alguien sabe cómo se llama la película (y no miro a nadie, Sr. Coxis), que hable ahora o calle para siempre. Que IMDB no me saca de dudas.

Se grafitifacará en carnes, que me sobran unos cuantos michelines y no sé qué hacer con ellos.


[Canción recomendada: Massiel “Yo tuve tres maridos”]

Yo no soy el tuyo / Tú no eres mi centro


Toda temporada tiene sus tendencias, ese decálogo de la moda que hay que seguir para estar a la última. Las que han marcado el devenir de esta primavera-verano que está a punto de acabar han sido “las fibras vegetales, las sedas y telas con propiedades stretch que resaltan tanto en piezas diseñadas para hombres como para mujeres. Los contrastes están de moda y se llevan las prendas sueltas y voluminosas junto con las ropas estrechas y compactas. Chiffones cresponados, organdíes luminosos, rayas de borbón con curvas, geometrías, estampados, influencias arabescas…” Y rupturas.


Una historia siempre tiene dos finales
el tuyo y el mío
No recuerdo cuántos daños cerebrales
causamos los dos
Pero es cierto, ninguno está contento
yo no soy el tuyo y tú no eres mi centro
ya no, esto se acabó


Maravillosas rupturas que acompañaron el aumento de la temperatura primaveral y estival. Como si fuera una capa más que quitarse, otro sayo del que desprenderse, pero éste para quemarlo directamente. Aunque algun@ sí lo ha dejado en el cajón con naftalina… por si aca.
(¿De forma inocente, pensando que hay arreglo, o sibilinamente, no vaya a ser que nos falle el plan A?)

En el último año he visto como parejas de largo recorrido (de dos años, de cinco, de ocho –el cinco y el ocho, dos numeritos que se prestan a rima- y con independencia de la edad, las inclinaciones sexuales y el equipo de fútbol) han decidido marcarse un punto y final, siguiendo cada uno su senda. Y hay que tener los santos cojones de hacerlo, de decir “ahora yaaaa mi mundo es otroooooo”, porque no todo el mundo tiene la valentía de reconocer ese momento e intentar salir lo más entero posible y sin causar más lesiones de las que ya se encuentran supurando.


Ahora está claro, cada uno por su lado
pero, ¿de qué lado estoy?
Si no pierdo y sé que no he ganado
si no, no sé donde voy
He perdido el toque objetivo
todo lo que tuve ya no sé si era mío
ya no, esto se acabó


Después de dar el paso toca lo de ver quién se queda en el piso (si se estaba viviendo juntos), quién se lleva la PS3 y dejarlo todo recogido “porque lo que menos me apetece es abrir un cajón dentro de tres meses y encontrarme dentro un par de tangas tuyos, cari”.

En estos casos, gracias a Dior, no hay hijos de por medio. A lo sumo un poto, un cactus o el chucho callejero que tan bien adoptaron en común. Pero lo que sí hay son los amigos.


Si nada es tuyo, nada es mío
cómo repartimos los amigos
cómo repartimos los recuerdos de este amor


Hay casos donde es más fácil. Uno de los elementos del binomio no vive en la misma ciudad que tú y, a lo sumo, tendrás que ensayar una cara de sorpresa cuanto te lo/la cruces en el cine o en algún evento social. Y si te he visto, no me acuerdo.

Otros, son algo más complicados, porque tú conocías de antes a X pero es que te has llevado de siempre tan bien con su pareja que ahora tienes que hablar con la boca pequeña. Entre otras cosas porque no hay nada peor que decir la frase “pues ahora que no estás con Demelsa te voy a confesar que era una guarra de tomo y lomo y blablabla…” para que luego el insurrecto vuelva con la tal Demelsa.

Y lo peor es el tercer caso. Cuando a algunas de estas parejas las has conocido como binomio y todavía las nombras como si fueran uno (vamos, una suerte de Brangelina de andar por casa.) Y ahí te quedas, con el resto de los amigos, como los pequeños vástagos de una relación, maleta de ida y vuelta de un divorcio. ¿A quién quieres más, a papá o a mamá?

Pues a los dos.

Porque a ver quién es el guapo que le pone precio al cariño, y si de verdad quieres a papá y a mamá, lo mejor que pueden hacer antes de convertir su cama en un campo de batalla es que cada uno reconstruya su futuro con los pedacitos que le han quedado sanos y empiece un camino “on your own”.

Que aquí estamos el resto para hacer de muletas, de bastón, de banco de la paciencia, de silla de ruedas, de café confesionario.

¿Quién ha hablado de repartirse los amigos?






[Canción recomendada: Ella Baila Sola “Cómo repartimos los amigos”]



Aeroguatutú, que se llama "aero" porque vuela, "gua" por que va por el agua y "tutú" porque, cuando rueda por la carretera, hace "tú...tú..."


Boy Lornsen.


{elaeroguatutu@hotmail.com}