Ésta vez, nos decidimos por
"Bezness". Por el componente árabe
(que quieras que no, atrae), por haber sido seleccionada para el festival de
Cannes, y porque la sinopsis prometía algo.
Y ésta vez, el cartel que
Pride Films elige para presentarla, es más que correcto. Supongo que sería una de las versiones oficiales de la película, pero no lleva a engaño, ya que no enseña más carne de la que se va a ver, no como la otra carátula que he encontrado por internet, que parece una fiesta de tetámenes varios.
"Fred, fotógrafo de profesión, viaja a Túnez para hacer un reportaje sobre los Bezness
, jóvenes gigolós que venden sus encantos a los turistas de todas las edades y sexos. Explorando este mundo en el que la imagen es una violación y su representación un tabú, Fred conoce a Roufa, hermoso y seductor moreno que vive de su cuerpo y sueña con partir a Europa. Desde ese momento, Fred se convertirá en el protegido de Roufa para poder adentrarse en el mundo de esta juventud en el que cohabitan tradición y modernidad..."Leyendo el argumento, y viendo el principio de la película, crees que estás ante una revisitación de
"Muerte en Venecia" y ni por asomo. El componente gay se queda en presentar una de las relaciones de
Roufa, el protagonista, ya consumada con un hombre. Y se acabó. Nada de que el fotógrafo se enrolle con el maromazo. No. Así que, calma tu libido que no vas a ver rollete gay.
El personaje de
Fred, el fotógrafo, no está bien perfilado, se queda en un papel plano, al que no ayuda nada el actor
(Jacques Penot) que lo interpreta.
Roufa (Abdel Kechiche), el centro de todo el metraje, se va convirtiendo de un gallito inofensivo, a la par que chulesco, en un meapilas machista que te va cayendo cada vez peor: él sí que se puede ir tras las turistas para sacar unas perrillas, pero su novia y sus hermanas que no salgan de la casa ni se dediquen a tareas del hogar que no sean las del suyo propio, que es una deshonra para la familia.
El personaje más interesante es el de
Khomsa (Ghalia Lacroix), la prometida de
Roufa que acaba harta de su vida, encerrada entre cuatro paredes de adobe, sin posibilidad de manifestar sus gustos y anhelos de ningún tipo y siendo totalmente consciente del futuro que le espera junto a su futuro marido y de la vital importancia de llegar virgen al matrimonio.
Un poco tostón, seamos claros, pero por lo menos te pone de relieve situaciones de vida algo ajenas a la tuya, en círculos donde la única manera de prosperar es ese tipo de prostitución encubierta.
[Canción recomendada: Ofra Haza "Im Nin'alu"]