Pues sí. No me he muerto. Sólo que la resaca ha durado un poquitín más de lo que debería. Es lo que tiene haber vivido en una nebulosa continua, desde jueves tarde a domingo mañanero.
Ahí vamos.
El jueves tarde, llegué a Burgos después de recorrerme las tierras de Españñññña en tren, compartiendo asiento ora con una jubilada algo despistada (a la que conseguí esquivar la conversación haciéndome el dormido y con los auriculares puestos), ora con un señor alopécico que parecía tener azogue y ladillas en la entrepierna.
Llegué al hotel (de gran categoría maricarmen, que en vez de carta de aguas tenían ¡carta de almohadas, tocotó!) y al poco apareció Shepperdsen allende tierras lusas y nos fuimos a cenar con mis padres y unos amigos suyos a una casa rural donde llevaban ya una semana de vacaciones (1ª fase de presentación de Mi Santo –outing total- y borrachera con vino.)
Al día siguiente, tocó hacer algo de turismo, que se truncó porque la catedral permanecía cerrada por santa misa (lo que tiene el 15 de agosto, enfinpilarín), asínque, enfilamos nuestros pasos a Fuentes Blancas (que no “Prados Soleados”) un parque que hay a la orilla del Arlanzón (algo así como nuestro Malecón nuestro pero sin putas ni travestis) donde empezaba la fiesta en sí de la boda: alrededor de 50-60 personas entre familiares y amigos de los novios, atacando a un surtido libre de tortillas, ensaladas, pinchos varios y cervezas… Por supuesto, la que más triunfó fue la “Estrella de Levante” que con tan buen acierto habían tenido los amigos de mi hermano en llevarse a hacer turismo. (2ª fase de presentación de Mi Santo – outing de dos pueblos más p’allá- y borrachera de cerveza.)
Por la tarde, visita cultural a la Cartuja de Miraflores y a la catedral de Burgos… Con toooooda la familia materna de agregados culturales y mi menda lerenda haciendo de guía vocacional. Vamos, más bien, de pastor de un rebaño; tratando de esconderme debajo de la losa de la tumba del Cid cuando a una de mis tías le dio el tic nervioso que tiene: ¿Os acordáis de Pepe Pótamo y su Hipo-grito-huracanado? Pues aquí la señora sufre de un incontrolable hipo que le da de vez en cuando. No veas lo que resuena en las bóvedas ojivales burgalesas…
El día D. mi hermano casamentero (el doble de Juan Diego Botto), llevaba desde las siete de la mañana despierto, dando vueltas por el hotel, y a la hora del desayuno (mis dos hermanos, Mi Santo y yo) no paró ni cinco minutos sentado. Atacaíco el pobre, no se va a ver en muchas situaciones como ésta. Llegada la hora, nos embarcamos todos hacia la iglesia, a hacer oficial y eliminar el pecado de la convivencia de más de dos años que llevaban ya aquí los dos insurrectos. ¿La boda en sí? Pues como todas, sean o no religiosas. Con sus momentos de llorera (mi hermano pequeño –vale, 20 años, pero para mí seguirá siendo el pequeño-) abrió el dique de manera silenciosa pero casi se ventila el cargamento de kleenex de todo el personal. (Yo, envidioso cual tiñoso, me pegué otro tanto en el convite, cuando pusieron el imprescindible powerpoint con fotos de los dos contrayentes y se me aflojó la vena sensible… ains, valiente maricón estoy hecho.)
Después de que salieran de la iglesia bajo una arcada de flores y espadas (no comment) se les recibió con 18 kilos de arroz que se les fueron arrojados en tres barreños. Lo que tenemos los murcianos. Que a burros no nos gana nadie. De allí a un bar a tomarnos unas cuantas hasta que se hiciera la hora del banquete. Y aquí ya empezó el desparrame… que no acabó hasta las dos de la mañana. Con las bonitas etapas de la borrachera: cantos regionales (donde “La Parranda” se hizo de rogar, pero apareció hasta con director de orquesta –que en la familia también tenemos bohemios y artistas, además de rancios y borrachuzos-)
y exaltación de la amistad (o 3ª fase del outing, que yo ya no sabía si estábamos celebrando la boda de mi hermano o mi salida y quema del armario, porque, por Dior, hasta parece que me estaban echando la bronca por no haber presentado a Shepperdsen en familia antes.)
Y el domingo, resacosos perdíos, de vuelta a casa unos, otros de viaje de novios, y algunos cayeron secuestrados a la altura de Valladolid. Pero esa es otra historia.
[Canción recomendada: The Cardigans “And Then You Kissed Me”]











