Lisboa en otoño (I): Acelgas


Hace un tiempo decía que lo que más me apetecía era hacer un viaje yo solo. El mero hecho de tener que coger un medio de locomoción on my own me parecía el cúlmen del romanticismo y la audacia. Evidentemente, la culpa la tuvo Richard Linklater y su “Antes del amanecer”. Porque ni yo he conocido a ninguna Julie Delpy en su momento y mucho menos un Ethan Hawke post-generación-X me invitó a un café en un vagón restaurante.

Y después de descubrir que “el amor de tu vida” no se va a encontrar en las vías del Talgo, la otra opción de viaje que queda es el avión.

Pasada la impresión de la primera vez (o las primeras veces) te das cuenta, y más si viajas sólo, que los aeropuertos son el mayor centro mundial para perder el tiempo. Llegar dos horas antes para facturar maletas. Chequear y después de recomponer tu vestuario de todo lo metálico que te has tenido que quitar, darte una vuelta por una serie de tiendas que ni te van ni te vienen. Odio Buberry’s, la ropa de Zara me parece aburridísima y pagar cinco euros por una bola de helado es lo más similar al timo del tocomocho. En las colas de embarque se hacen los grandes negocios, porque todo el mundo que lleva traje tiene que dejar atados antes del despegue los flecos que aún quedaban por hilar. Ni que decir tiene que nada más llegar el avión a tierra, ya está la mitad de los pasajeros en el pasillo, cinturón de seguridad desabrochado, equipaje de mano cogido y enlatados, a pesar de que las azafatas han avisado de que no hemos llegado a la zona de aparcamiento y de que vamos a tardar en bajar todavía un rato.

Y la vez que decides coger una combinación de vuelo donde no hay más de dos horas de trasbordo, es la única vez en la que el primer avión se retrasa y tienes que recorrer la T-4 en un spring que ríete tú de “Carros de fuego”.

Clarostá, que hasta que se desarrolle completamente la teletransportación, es el único medio para que pueda cumplir fervorosamente con mis deberes maritales. Y qué coño, pegarme unas minivacaciones improvisadas a última hora sin ningún plan que seguir.

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Sí, llegué a tiempo de coger el avión; sí, mi maleta llegó en el mismo vuelo; y sí, estaba él esperándome. Y Lisboa lluviosa y con cuerpo de invierno. Dejamos en su minipiso (signo evidente de que el fin de los días está cerca es que estaba ordenado, sin polvo y sin montañas de ropa por planchar) y nos fuimos a cenar a un chino “al lado de su casa”… (Off Topic: para mi niño, “al lado” o”en mi barrio” significa que no es necesario coger el coche para ir al lugar in question… Aunque se tarde media hora andando. Éste no vio el capítulo de “Barrio Sésamo” donde distinguían de “cerca de” y “al lado de”…)

Al día siguiente, polvo mañanero de rigor. Y hasta aquí puedo leer. (Todo queda entre él, yo y su cámara de vídeo, como decía Hillary Banks.) Levántate de la cama y, aprovechando que hay algo de sol, vete a dar una vuelta por el parque Eduardo VII, zona de cruising y chaperismo gay por antonomasia. Que nosotros fuéramos a leer un rato y a la búsqueda de los dos invernaderos que hay, es otra historia.


Por la noche, vueltecita por el Bairro Alto. La idea era ir a Tasca Do Chico, un bar típico portugués donde, lunes y miércoles, hay actuaciones de fado en directo. Sabiendo que Mariza ha pasado por allí más de una vez, la visita era obligada… Al igual que pensaron trescientas personas más. Porque el local hacía honor a su nombre (chico, pequeño, mínimo, diminuto, liliputiense...), estaba a rebosar, así que nos conformamos en escuchar desde la puerta hasta que nuestras narices estuvieron a punto de caer congeladas al suelo.

Y si Lisboa es una ciudad de contrastes, el Bairro Alto más. A escasos metros de una estampa tan costumbrista nos metimos en un bar de lo más cool. Y lo que nos pudimos reír con eso. Imaginad un local entero de hormigón pulido. Barra incluida. Un proyector de súper-8 que mezcla estampas familiares de los ’60, manifestaciones del Día del Trabajador en Rusia y escenas de caza. Un discjockey que pinchaba una música experimental que te daba por reír… Y las lámparas. Ay, las lámparas. Unos hierros que caían del techo, que sujetaban al final unas acelgas (no sé si de plástico del bueno o de verdad con laca por encima) de las que salía del centro una bombilla.

¿No veis como Lisboa se está volviendo rara?


[Canción recomendada: Imani Coppola “Before I Lost My Mind”]

16 Aeroguatutadas:

finnegan bell 05 noviembre, 2008 08:47  

jajaja, lo de cumplir con las obligaciones maritales es un puntazo. y, oye, en tu caso, te da una buena excusa para viajar.

habrá que ir haciendo un pensamiento e ir a lisboa antes de que se vuelva rara del todo, no?

besos.

Tony Tornado 05 noviembre, 2008 09:52  

Por supuesto, sabrás que el bar de las acelgas, ES MI FAVORITO, no?

Cómo me gusta ese bar....

Shepperdsen 05 noviembre, 2008 10:48  

¿Su favorito TonyTó? ¿El de las acelgas? Yo prefiero el del maromo embutido en un traje de ganchillo, vamos, que no da morbo ni ná...

Meg 05 noviembre, 2008 11:00  

Es que Lisboa es cool, muy cool y muy ecléctica. Ains, lástima que entavía no he ido yo...

Peritoni 05 noviembre, 2008 13:00  

Jo, cómo nos gustó Lisboa!.

Y el sábado, influido no sé si por usted o su marío, me compreé un disco de Mariza!

Anónimo 05 noviembre, 2008 15:30  

Pos yo tengo unas ganas terribles de volver; creo ke del 2009 no pasa.

MM de planetamurciano.tk

Sr_Skyzos 05 noviembre, 2008 18:23  

*Finnegan Bell: Es que, como nos vemos de pascuas a ramos, voy restregándome por las esquinas, así que ya iba tocando. Nunca echar un polvo nos salió tan caro... Ni tan rentable.

*Doble Té: ¿De verdad? ¿No te estás quedando conmigo? Te juro que no sé cómo se llama el sitio, pero es un puntazo en toda regla. Me reí un montón esa noche, entre la música, las proyecciones y el puntito con la cerveza...

*Shepperdsen: A ése no me llevaste, maricón.

*Meg: Pues tienes hasta abril, cari. Anímate y escápate un finde...

*Peritoni: Yo no voy a decir que es mi segunda ciudad porque no llego a tanto, pero he de decir que me ha enamorado. Portugal es el gran desconocido.

*Murciana Marrana: Es un must. Y teniéndola tan cerca...

Shepperdsen 05 noviembre, 2008 19:56  

Uy que no... seguro que hemos pasado por la puerta.

Fanmakimaki ファンマキマキ 05 noviembre, 2008 20:33  

Jo, pues a mi me encanta perder el tiempo en los aeropuertos, si son grandes claro.

Sr_Skyzos 05 noviembre, 2008 21:09  

*Shepperdsen: Nada, visita obligada la próxima vez.

*Fanmakimaki: Superadas las sorpresas y viendo la aaaaaaaaamplia oferta de ocio que tienen, pues como que me tiran de espaldas.

Gesualdo 05 noviembre, 2008 21:57  

Hostia, el bar de las acelgas, una cosa digna de verse, aunque las birras sean mas caras que en los otros, y la Tasca del Chico si que es pequeña pero vamos que en mi pueblo hay un bar que debe ser como un tercio y hacen conciertos de rock, yo nunca he estado pero alguno de la media docena de asistentes me lo asegura.

Saludos.

Ay, Lisboa, Lisboa, que recuerdos..., en fin.

Sr_Skyzos 05 noviembre, 2008 22:11  

En serio, no sé si era porque íbamos con el punto justo o por el ambiente del bar, pero nos lo pasamos en grande.

Shepperdsen hizo una foto con el móvil pero al final no me la pasó y por eso no he podido colgar ninguna foto del local en cuestión.

Fanmakimaki ファンマキマキ 06 noviembre, 2008 19:46  

Mira en el francfort te puedes poner a cenar en un sushibar. En el de Singapore te puedes dar un baño o ver cine. Claro en la T3 de Barajas no hay gran cosa. Pero el caso es que se puede ir cotilleando y tal y tal y ve sun famosete, y una cervecita....

Sr_Skyzos 06 noviembre, 2008 21:43  

En la T-3 no sé, pero la T-4, a pesar de que es tan grande y tiene tanta oferta de todo, se limita a lo de siempre: o ver tiendas o que te cobren casi 15 euros por un sándwich de plástico y un botellín...

Eso sí, lo de los famosetes, a la orden del día. Y lo disfruté mucho. ¡Gensanta cómo está Cayetano Rivera!

Gesualdo 12 noviembre, 2008 18:36  

He encontrao una foto del bar de las acelgas, creo que vendra bien para que tus lectores se hagan una idea.

http://fotos.subefotos.com/638bb8c5d9f2340fa064d2ef53ab236bo.jpg

Los cabeza de acelgas que salimos en primer plano somos un servidor y otro fan de Lisboa.

xiriflus 18 mayo, 2009 07:51  

Hola:

He llegado aquí por casualidad (vaya, como se suele llegar a los blogs) y ya llevo un rato. Me gusta lo que escribes y como lo escribes. Temo hacerme adicta de tu blog. Volveré en breve a por mi dosis.

Saludos y dos besos (de los de encantada de conocerte y tal y cual)



Aeroguatutú, que se llama "aero" porque vuela, "gua" por que va por el agua y "tutú" porque, cuando rueda por la carretera, hace "tú...tú..."


Boy Lornsen.


{elaeroguatutu@hotmail.com}