Micropost (XXXVIII): Tuve sol


Cuando un bebé nace, la visión que tiene es escasa. Parpadea en respuesta a la luz brillante o a cualquier objeto que se le acerca en su círculo de visión. Con los meses, pasa de recibir imágenes en blanco y negro a hacerlo en color, seguir objetos con los ojos; incluso intenta alcanzarlos con las manos. Se fija en su entorno, centrando su atención en todo lo que le rodea. Primero en cosas pequeñas, luego más grandes. Seres inertes, luego en movimiento. El sentido de la visión se les va educando, adecuándose al medio que les rodea. Todo para ellos es nuevo, llamativo, especial, limpio, sin mácula.

A los 31 no es igual.

Ahora mismo me encantaría ver como un recién nacido. Claro está que siempre me puedo operar de miopía.


[Canción recomendada: Sam Sparro “Black & Gold”]

11 Aeroguatutadas:

coxis 23 septiembre, 2008 08:50  

Me temo que a los 31 la vista ya está "maleá" y resulta difícil volver a ser bebé... Aunque, ¿quién sabe? Lo mismo inventan alguna operación que no sólo quite la miopía, sino que también nos retrotraiga a la visión de un bebé...

¡Qué grandilocuente me he puesto!
Sorry y buen martes.

Un hipermétrope.

MM de planetamurciano.tk 23 septiembre, 2008 12:06  

¿ Con lo ke cuesta llegar a los 31 sin kedarse ciego? Kite, kite.

la nena 23 septiembre, 2008 13:07  

Neni, la pérdida de inocencia en la mirada y en los ojos que miran es inoperable.

Puedes ponerte gafas correctoras, o lentillas... pero siempre hay un momento en que te las quitas.

RAIKO 23 septiembre, 2008 16:21  

Yo con recuperar la visión que tení a los doce, que fue cuando me condenaron de por vida a usar esto que, de no ser gafas, pudieran considerarse prismáticos, lentillas mediante. En fin, es la condena de ver la vida distorsionada... qué le vamos a hacer. Saludos.

blenavioba 23 septiembre, 2008 18:05  

Cuando quieras corazón, con te, con churros, porras, magdalenas, pestiños, fabada,... todo light que para eso tenemos unso cuerpazos de supermodelo 2009

finnegan bell 23 septiembre, 2008 21:20  

a un bebé seguro que le daría miedo, así de golpe, ver como un adulto.

y posiblemente a los adultos nos daría pánico volver a ver como si fuéramos bebés.

me encanta la canción de sam sparr(ag)o. y eso que la descubrió mifuturoesposo, y no me suelo fiar siempre de su criterio...

el escriba 23 septiembre, 2008 22:40  

La miopía te obliga a tener que estar cerca de todo lo que te rodea para poder apreciarlo.

La mía es una miopía congénita con la que he aprendido a vivir. No sé si algún día me operaré, me da respeto, lo reconozco.

Casiopea 23 septiembre, 2008 22:42  

La pérdida de la inocencia es como la pérdida de la virginidad, nunca vuelves a recuperarla. Pero bueno, supongo que no es tan malo ver las cosas con un poquito de "sabiduría" proporcionada por la experiencia. Por cierto, veo que eres de mi quinta, 31.
Un besote

hm 23 septiembre, 2008 23:44  

Mi ojo derecho es miope (de mi madre) y el izquierdo es hipermétrope (de mi padre)... los niños exploran y se llevan muchas más tortas que nosotros... quién quiere volver realmente atrás... no te me pongas melancólico, Sr_Skyzos.

Fanmakimaki ファンマキマキ 24 septiembre, 2008 10:37  

L ainocencia es lo que tiene......cosa que me temo has ido dejando poco a poco en estos 31 años.

Peritoni 24 septiembre, 2008 10:59  

Tranqui que yo soy miope desde los 11 y no pasa ná: gafas o lentillas, tú elijes.



Aeroguatutú, que se llama "aero" porque vuela, "gua" por que va por el agua y "tutú" porque, cuando rueda por la carretera, hace "tú...tú..."


Boy Lornsen.


{elaeroguatutu@hotmail.com}