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Cue The Pulse To Begin

Para que luego digan que la tele no marca épocas.



Showtime se atrevió y creó en los 90 (a la manera hollywoodiense -vemos algo que nos gusta, compramos los derechos y hacemos un remake con más presupuesto-) una serie protagonizada por un grupo de gays y lesbianas. Un grupúsculo donde se mezclaban situaciones que a más de uno y una nos suenan un poco, cubriendo principalmente el espectro de edad de los 20-30 años, sin olvidarse tampoco a las adolescentas y a las viejunas.

"Queer As Folk", a pesar de que muchos ahora renieguen de ella, (es que la estética noventera puede mucho), supuso un golpe de aire fresco. Por fin podíamos emocionarnos (y ponernos cachondos, qué coño) con las historias de sus protagonistas, identificarnos con sus amores sin tener que transformar el "chico conoce a chica" de la pantalla en "chico conoce a chico" porque REALMENTE el chico conocía a un chico. En la cola del súper, en una tienda de cómics, en un cuarto oscuro, en una gangbang... Cosas cotidianas de cualquier mariquita que se precie.


Todavía me acuerdo que, con la primera temporada, quedábamos varios amigos para ver el capítulo que habíamos descargado de la red conseguido de la manera más legal posible, e incluso nos agenciamos todas las canciones que sonaban en cada momento de cada temporada y hacer discos temáticos (dependiendo de si la música era más bien pop -entonces se etiquetaba con el nombre de la cafetería de Debby, Lyberty's, o del bar donde iban a tomarse la primera, Woody's- o puro house -Babylon, LA discoteca-)... Frikadas varias.

Pues bien. Todos nos quedamos un poco chof cuando acabó la serie. Y de qué manera. Pero no hay problemas, que todo se puede solucionar.

En los últimos meses, y viendo las cosas que me pasan y las que le pasan a los que tengo a mi alrededor, podría decirse que vivo/vivimos en la 6ª Temporada de "Q.A.F." Sí, será exagerar, pero si os contara sin tapujos, con pelos y fluidos, veríais que no voy tan desencaminado. Supongo que en cierta forma es porque, de un tiempo a esta parte, sin saber cómo (o sin ser yo nada de eso) hemos formado un grupo de gays con una cierta afinidad, casi familia. Con nuestra cuota hetero también, que los heteros son gente normal, como tú y como yo... Así que, una noche de farra, se nos cruzó el cable y empezamos a buscar similitudes con los personajes de esta serie.

Ahí va. (Evidentemente los nombres serán los de los de la serie, y, evidentemente, esto es una broma privada que sólo unos cuantos van a pillar):



Michael Novotny y Ben siguen juntos, sí, pero sin ningún Hunter a la vista. Ellos lo intentan, pero no, no se quedan embarazados, así que están pensando en ir a una clínica de fertilidad a ver qué les dicen sobre sus óvulos. Michael dejó su tienda de cómic, porque le cogía tanto cariño a cada uno de los tebeos después de leerlos que le era imposible venderlos, y así no se hace negocio. Ben sigue de profe sepsi-sepsi-sepsi, encandilando a sus alumnos.




Ted Schmidt se ha convertido en lo que siempre deseó: en un alter ego de Brian Kinney. Se ha especializado en el ligoteo y ha diversificado sus activos: perfiles en la mayor páginas de contactos, un estilo que deja muerto a más de uno y más de dos, conversación que hace que (literalmente) los tíos dejen caer sus pantalones al suelo y un nuevo poder mutante: no te acerques a menos de medio metro de él que caerás rendido a sus feromonas.



Emmett Honeycut ya no trabaja en una tienda de ropa, tampoco es actor porno. Ahora es un respetado miembro de la sociedad investigadora, con su bata, sus gafas y un toque nerd que le hace encantador a la par que irresistible. No ha perdido ni un ápice de su sentido del humor ni de su savoir faire, es más, lo ha refinado hasta llegar a altas cotas de ironía. Al final volvió con el jugador de rugby de la quinta temporada, un mostrenco con una mente para el delito y un cuerpo para el pecado, que... lamentablemente ha sido fichado por un equipo de un país norteño durante una temporada.




Brian Kinney. Las tornas se han vuelto y ha sentado la cabeza, hasta tal punto que, en ciertos momentos, se ha convertido en un pilar para el resto. Justin ni siquiera entró en su vida, porque acabó con otro chico similar, pero algo más centrado... Ahora está probando lo que es tener una relación a distancia y, a pesar de que le encanta saber que sigue teniendo éxito cuando sale, ni se plantea mover pieza.



Justin. Está en todo lo suyo. Qué coño, que los 20 años sólo se tienen una vez. Y, qué coño, que estando soltero no tienes por qué darle explicaciones a nadie. Es un fenómeno meteorológico, un huracán por donde pasa... que según mis últimas noticias, ha encontrado por fin a su "hombre del tiempo" que lo apacigue.



Debbie Novotny dejó el Lyberty's por amor a un peazo osako de caerse de espaldas, hizo las maletas, se fue a vivir con él y montó un restaurante de comida orgánica y productos de comercio justo que va viento en popa.




Y las bolleras, Mel y Lindsay, disfrutan de su nidito de amor en la capital de reino, donde Mel ha dejado su carrera como abogada, porque se ha dado cuenta que lo que de verdad es lo suyo es el cine. Lindsay se encarga de estar en contacto con el resto, demostrando que las nuevas tecnologías hacen muy facil que cientos de kilómetros desaparezcan de golpe.


Señoras, señores, por los buenos tiempos. Que espero que no sean también los viejos.



[Canción recomendada: Burnside Projet "Cue The Pulse To Begin"]

Bienvenido a la secta





Al final he caído.

Creía ser una persona con criterio, moral y principios, pero he caído.

Ya me habían advertido lo que podía pasar, pero me vi envuelto en una trampa por parte de mi novio y una amiga suya para ir allí.
Mira que mi hermano pequeño me lo dijo por lo menos DIEZ veces. Y tiene gracia que en estas cosas sea él quien me dé consejos, pero con lo tardío que he sido yo para todo... Sí, también para ésto.

Me engañaron.

Me mintieron.

Que sí, que me iba a sentir mejor, más libre, más desahogado, con menos fluidos corporales...

Que lo hacían por mi bien...




Me llevaron a una sala pequeña, llena de espejos y de una especie de ventanal, donde el resto de miembros del club podrían solazarse con las torturas a las que sería sometido. Por ser el nuevo, sería quien más sufriría en el potro de tortura al que me ataron. De metal y cuero, Mi Santo (el no ya tan santo después de esta encerrona) me encadenó los pies para que no pudiera salir huyendo, y como era imposible que me soltara las manos si no quería caerme, no fue necesario atármelas.


Semidesnudo. Rodeado de gente casi sin ropa.

Era el objeto de las miradas.

La maestra de ceremonias gritando órdenes, haciéndonos sufrir. El ambiente se fue caldeando. La temperatura subía. El calor era palpable, al igual que los gemidos y el sudor, que empapaban toda la sala. Se me nublaba la vista, nada más que veía miembros por todas partes, brazos estáticos, piernas infinitas que no paraban de convulsionarse, mi mente se nublaba, dejé de ver claramente, sólo escuchaba las órdenes de ella...


Al final me desataron del potro de tortura, encharcado en mi propio sudor, con el culo destrozado.

Pero he de decir una cosa:

ME ENCANTA EL SPINNING.

...¿O qué pensábais que era?



[Canción recomendada: Eric Prydz "Call On Me" ]

Operación bikini


Cuando todavía era obligatorio el servicio militar (lleva un corte militáh, sí, es militáh), me hice objetor de conciencia porque no me gustaba nada los uniformes, me daba pánico cortarme el pelo al cero y sobre todo no me imaginaba ni corriendo, ni haciendo ningún tipo de ejercicio.

Hoy me ponen mazo el rollo uniforme (Cazzo Berlín, qué daño has hecho), he llevado (y llevaré) el pelo al dos casi diez años de mi vida... y desde hace cuatro meses, estoy apuntado al gimnasio donde sólo me falta sudar sangre.

Lo de apuntarme me lo llevaba diciendo Mi Santo desde tiempos inmemoriales. Que si me iba a venir bien para la espalda, que si así no iba a tener tantos problemas con mis contracturas y demás problemas lumbares, que si incluso me vendría bien para perder peso... Pero qué quieres que te diga, ni sacaba tiempo ni ganas. Porque después de estar currando ocho horas de pie, moviendo cosas y levantado peso, lo más de lo más sería pagar por hacer lo mismo por lo que cobro. Claro está que en el Ikea no he encontrado todavía ninguna tarea en la que pueda desarrollar mis abdominales (los de leche, que creo que están debajo de los de cerveza), porque lo de hacer pesas, con cogerme un paquete de vajillas y brazop'arriba y brazop'abajo ya hago algo de ejercicio.

A esto únele que me veo igual de perdido en un gimnasio que la pobre Ana María Matute en la Real Academía de la Lengua (hace años dijo que se sentía como el mariquita en la mili) por ser la única mujer de tamaña institución.

A ver, mi sentido del ridículo ya estaba más que explotado con la piscina, a la que he estado yendo más de diez años: que si bañador de esos de licra (de pata corta, eso sí, no vaya a ser que se me escape un cojón peludo haciendo braza) que si gorrico antimorbo y gafas de buceo... Un cromo. Pero como todos vamos así, el punto de sexappeal y de dignidad se pierde por igual. A lo que le puedes unir el hecho de que sin gafas no veo ni las boyas de las calles, así que me da igual ocho que ochenta.

Al final caí, me apunté al gimnasio. Con la excusa de probar un mes y como tenía piscina, pues podía nadar en vez de ir a la sala si es que no me veía allí.

Bien. Los primeros días me dediqué a hacer un circuito de máquinas para preescolares y correr en la cinta, en la elíptica o subirme a la bicicleta estática. FerPecto. Luego vinieron las clases. Y se me abrieron los cielos: cómo hacer cienmil tonterías a ritmo de Madonna, Britney Spears o la diva gay del momento, dependiendo del nivel de feromonas o estrógenos que tuviera el monitor de turno. Workout, intensity o la mejor: aerobox o cómo desahogar tus frustaciones laborales pegando patadas y puñetazos al aire, imaginando a quien quieras como objetivo de tu telele...

Y me he enganchado. A la de step sólo fui una vez y después de pegarle veinte docenas de patadas al aparatejo de la de detrás (y con aparatejo no me refiero a sus gónadas), decidí que sí, que tenía que hacerle caso a mi intuición y admitir que tengo la misma psicomotricidad que una patata cocida.

Lo bueno del asunto de todo ésto es que, con la democratización del culto al cuerpo te das cuenta de que sí, que hay cuerpazos por ahí sueltos a los que habría que hacer un monumento, pero que siempre, SIEMPRE, SIEMPRE hay alguien peor que tú y con menos coordinación.

Lo malo del asunto es que está todo el mundo preocupado con la fachada del edificio, pero a nadie le importan los tabiques o los muebles del interior... Porque digo yo que no he escuchado nunca una conversación donde alguien diga: "¿al final te has apuntado a ir a la biblioteca?"



"País"... Bueno, más bien "Humanidad"...


[Canción recomendada: Sue Sylvester & Olivia Newton-John "Physical"]

Rubia y de Letras




Recibir un correo con un archivo pdf adjunto donde se pueden leer las dedicatorias de la tesis doctoral de un amigo, no tiene precio.

Emocionarse al leerlo, tampoco.

Escribir una frase ingeniosa del tipo "Si no hubiera empeñado mis sentimientos por unos Louboutin, lloraría" es único.

Darle a envíar, es sólo cuestión de un clic.

Que tu novio, al que le ha llegado también el correo, te avise que tamaña frase también la va a recibir un elenco de catedráticos de varias universidades que irán a buscar en Google qué coño son unos Louboutin, hilarán qué coño puede hacer un tío con unos zapatos de tacón, sumarán dos más dos... Eso sí que es de un valor incalculable. Para todo lo demás, Maricard...

Sí, soy rubia y de Letras. Y sí, el "reply to all" lo carga el diablo.





[Canción recomendada: Depeche Mode "Useless"]

Vamos a contar mentiras


Hay que renovarse. Acercarse a las nuevas tecnologías, con independencia de la edad. Y eso es lo que hizo mi padre.

Se compró un ordenador, y no sé por qué coño, por ser más joven que él, se cree que tengo acceso directo al vademécum informático, cuando con saber encender y apagar la cpu me doy con un canto en los dientes.

Con el paso del tiempo, ha aprendido los rudimentos necesarios para manejares con los emails, navegar por internet, descargarse gilipolleces varias (como la barra de herramientas de un buscador con radio incorporada) e incluso, creo, que se ha abierto un perfil de Facebook para estar en contacto con sus amigos. Perfil de Facebook que no pienso agregar al mío, que una cosa es que lleve bien que su hijo es manflorita para ahora tener un seguimiento pormenorizado de las chorradas de las que su vástago se hace fan...

Bien. Ya sabe andar por la red. Ahora tiene que aprender a patinar quitando los obstáculos de la pista. Y es que ciertas cosas a ciertas edades, y con lo aprensivo que es mi progenitor, son más peligrosas que una rubia platino con una piedra y una bomba nuclear dentro de un pozo en una isla tropical...

Le llegan forwards. Se los lee. Se los cree. Y predica a la hora de comer.

Primero por poco nos prohíbe beber leche, ya que le ha llegado un artículo de nosequé prestigiosa universidad donde se demuestra que es un alimento que produce cáncer, y que es más sano beber leche de soja. Ok, el razonamiento clave se da en que los chinos no suelen tener problemas de este tipo porque no toman nada que proceda de un animal rumiante y se envase en tetra brick. Que la mayoría de los asiáticos sean intolerantes a la lactosa eso no viene a cuento.

Luego que lo mejor para curarse un resfriado era echarse Vick's Vaporub en los pies, ponerse unos calcetines e irse a la cama a dormir. La Botica de la Abuela versión 2.0.

Y la semana pasada ya tuvimos un elenco de grandes consejos para sobrevivir en el siglo XXI del tipo:

-no cojas nunca una llamada de un teléfono que no conozcas porque es un virus informático que te va a cargar a tu factura las llamadas de otros selulares.

-nunca devuelvas en un hotel la tarjeta electrónica para abrir la puerta de la habitación porque te pueden robar, ya que llevan encriptado tu nombre, tu número de teléfono, tu dirección, tu número de cuenta... el disco de Mecano que más te gusta, la periodicidad con que te cortas las uñas de los pies y si prefieres el café con azúcar o sacarina.

-y el órdago de los correos, que casi llegó una vez al nivel del perro, la mermelada y Ricky Martin: nadie lo había visto pero todo el mundo conocía a alguien que le había pasado.

El hombre de negocios que conoce a alguien en un bar, lo droga, se lo lleva al hotel y despierta en una bañera llena de hielo con un par de hendiduras en la espalda y sin los dos riñones; con un teléfono móvil para llamar a urgencias. Si el sujeto es una chica, encima tenemos el agravante de que se ha quedado preñada porque fue violada repetidas veces antes de que la dejaran on the rocks. Claro que todo ésto es culpa por la crisis, como la gente no tiene dinero, está desesperada...

Miedo me da cuando le llegue el email de las ratas que mean en la boca de los botes de Coca-cola, el de que Hotmail va a cerrar Messenger porque ya no quedan nombres para registrar o el de que si reenvías a tus contactos tal correo la niña de la foto (que a día de hoy será ya madre) podrá seguir viviendo, porque Bill Gates ha decidido dar X dinero por cada emilio enviado...

[Canción recomendada: Olé-Olé "Conspiración"]

San Valentín/San Calentón


La idea era poner un bonito enlace acaramelado, con una canción de esas que empalaga y hace que te pique hasta la boca de tanto azúcar que lleva...

Y luego he dicho, ¡qué coño!, a meter caña, que es lo que mola, que del Día de San Valentín ya se encargan El Corte Inglés, la floristería de la esquina y hasta el Mercapeich con tartas con forma de corazón.

Así que, por veinticinco pesetas: enumere las peores frases que vengan a su memoria (ya sea por activa o por pasiva, esto es, participando o en conversaciones de café) que se hayan podido escuchar enmedio de un ayunamiento carnal.

Y mira que hay muchas:
"¿Te gusta, eh, perra, a que sí?"


"¿La sientes dentro de ti?"


"Dámelo todo, papito"


"Tóma mi leche"


"Quiero que mi amo entre en mí..."


Un, dos, tres, responda otra vez...

Si a mí me sueltan alguna lindeza de este tipo, creedme si digo que tendrían el mismo efecto erótico-festivo que una buena ristra de pedos.



Feliz día de San Calentón.


[Canción recomendada: Madonna "Where Life Begins"]

Con estas manitas

Yo no pinto, así que no pongo fotos de mis acuarelas.





Yo no cocino, por lo que tampoco pongo fotos de las fantásticas recetas que hago.






Eso sí, hago unas mamadas que son la ostia.





Pero como por ahora me he dado cuenta de que no salgo muy fotogénico con una polla en la boca, pues cuelgo las fotos de los regalos de Reyes que le he hecho a mi familia y Mi Santo, que me han quedado divinos de la muerte.







[Canción recomendada: Najwa "Di que sí"]

Interludio musical

Lo que tienen las videoconferencias...





[Canción recomendada: The Muppets "Bohemian Rhapsody"]

Es lo que tiene hacerlo a oscuras...

Paréntesis de los posts relacionados con arte.

A ponerle banda sonora al fin de semana con una sonrisa.





A disfrutarlo.


[Canción recomendada: DJ Lubel, Tary Southern & Scott Baio "Wrong Hole"]

5 (¿Por dónde, por dónde?)


_Dime guarrerías.


_Mmmm, dejame ver, dejame ver...



...Ropa sucia en el cesto...




...La taza del wáter con falta de limpiar...



...Platos con restos de comida...


...Pelusas correteando por el pasillo...



_Gracias cariño por saber lo que me sigue poniendo después de cinco años juntos...





[Canción recomendada: "O.S.T. Desperate Housewives"]

Micropost (XLVII): Aprende con...

A la espera de que Timofónica compre más i-Phone y pueda ser una petarda más conectada tuenty-for-ahuers a la red, no está de más saber para qué sirve un teléfono móvil...








[Canción recomendada: Mastretta & Ajo "Me cuelgas el teléfono"]

La vuelta al cole (y IV)



Si no tenía bastante ya con ser la vedette, la vedette, la vedette de un teatro de revistaaaaaa de un bar gay, el fin de fiestas el ocurrió ayer.

Por la tarde, después de la siesta, llaman a su puerta y al ir a abrirla se encuentra a un tio de rodillas, con barba de chivo, vestido de negro, con los brazos llenos de tatuajes y una cadena de plata enoooorme alrededor del cuello. El primo gemelo del cantante de
Sôber resultó ser un chaval que conoció cuando era una cría de ocho años.

Se fue de crucero con sus padres y una noche hubo cena de gala en el barco. Por similitudes (y porque las mesas eran de seis comensales) los colocaron con otro matrimonio catalán y su hijo de 9 años. Desde ese momento, mi Juani y el prepúber se hicieron inseparables, corriendo de punta a punta del barco hasta que finalizó el viaje. Se intercambiaron direcciones y estuvieron unos años mandándose cartas, hasta que llegaron a la edad del pavo. Las cosas, aunque en esencia son las mismas, han cambiado un poco. Mi Juani, de una pequeñaja escuálida y con aparato ha pasado a ser una femme fatale (a la vista de los últimos acontecimientos) aficionada a la copla española y éste pollo, de un mocoso con gafas de culo de vaso y flequillo rebelde a un afamado tatuador de Barcelona...


De estas casualidades de la vida que el chaval en cuestión tiene una muestra de tatuajes en Almería y se acordó de la dirección de la casa, así que se desvió un poco, compró unas flores y fue en búsqueda de mi Juani.


La estampa hace que por poco se caiga de espaldas de la impresión, pero como ella es como es, le dio por reírse y no le dio más importancia a las flores. Eso sí, me ha comentado que nada más que de pensar el verse casada con él (que cuando vio el ramo creía que la pedían en matrimonio), se imaginaba unos churumbeles que cantarían heavy en clave de flamenco.


...Cariño, te he sacado de la secadora tu camiseta de Iron Maiden, que voy a meter mi traje de faralaes que no llego a la Feria de Abril...





[Canción recomendada: Kiko Veneno "En un Mercedes blanco"]

La vuelta al cole (III)



En la entrada anterior, dejamos a la protagonista de esta serie de posts recibiendo una llamada de un notario...

Notario que le revelaba que formaba parte de los destinatarios de la herencia de su
tío Faustino, el cual había fallecido de manera repentina.

Recordemos, el
tío Faustino era oriundo de Alcanfor de las Infantas y se había convertido en todo un personaje, saliendo de marcha todos los fines de semana, medio ciego por culpa de su profesión, vestido como un pantón y con la tita Maruja siguiéndole los pasos, con su prótesis cadérica, para que la fresca del pueblo no le levantara tamaña joyica de hombre.

Pues al final, el tío Faustino pasó a mejor vida, y de la mejor manera posible. La guarrilla del pueblo, La Charito, consiguió por fin llevárselo al huerto (vale, a la pensión del pueblo) y, tras pagar lo acordado, se pusieron manos a la obra. Lo que pasa es que el pobre era joven de espíritu, pero como que de mecanismo andaba algo apurado, que la última ITV la pasó de milagro.

El Sr. Notario le anunció que ahora, después de leerse la última voluntad de su pariente, era la flamante dueña de un local nocturno de ambiente gay en el pueblo vecino, V
illanueva del Fartons... Vamos, un bar de mariconeo, con su bola de discoteca, su cuarto oscuro y su Mónica Naranjo graznitando por los altavoces.

¿Que qué hacía el
tío Faustino siendo dueño de la versión cañí de "La Ostra Azul"? Así se ha quedado mi Juani, con la mosca detrás de la oreja. O aquí el caballero tenía una doble vida o tenía más vista en los negocios que la que gastaba en la vida real, porque otra cosa no, pero hay que ver lo que gastan los blanditos en irse de marcha... Nada más que imaginándoselo yendo a recoger la caja de cada noche, renqueando y esquivando musculocas que salen del bar. O a la titaMaruja limpiando con lejía el cuarto oscuro...

Al final le ha visto hasta el punto gracioso. Ella siempre quiso ser desde pequeña una madame de burdel, una odalisca tipo
Marlene Dietrich en las pelis del Far West; aunque no está de más ser una mariliendres estilo Debbie Novotny...



[Canción recomendada: Electric Six "Gay Bar"]

La vuelta al cole (II)




Pero no todo han sido Calasparras. Que también hay que bregar con otras cosas. Ha sido volver a la oficina y tener que aguantar a su compañera de trabajo.

Fuensanta Dolores Encarnación de Los PeligrosLa Santi para los amigos. Una Choni con sus mechas rubias y sus raíces negras, a juego con las cejas. Esa que fumaba en el colegio y mascaba chicle a la vez, que se dejó encalomar por el hijo de La Trini, que tenía una Rieju, y que ahora es el padre de sus tres churumbelas.

Pues bien. Si mi Juani va y me cuenta a mí cómo le ha ido el verano, La Santi se lo relata con pelos y señales a mi querida amiga. Con perlas del tipo “anoche mi Pepe me comió el coño en la bañera, no veas lo que me duelen los riñones de estar así, con toda la seta p’arriba, pa que llegara bien…” Ni que decir tiene que sabiendo que La Santi es rubia avión, esto es, que tiene la caja negra, como para imaginarse al palurdo de su santo varón alicatándole los bajos mientras ella contempla las placas de escayola del techo, haciendo malabarismos con la pelvis, intentando no caerse… vamos, que se te corta la leche (con perdón) del café.

Por supuesto que no sólo se ha dedicado estas vacaciones a que le hicieran un buen cunnilingus, sino que también se han ido a hacer turismo.

Ok. Antes que nada, decir que mi Juani no vive en Murcia (qué hermosa eres) capital, sino que de un pueblo cercano a Alcanfor de Las Infantas, al límite de Albacete. Pues bien, La Santi consiguió un ofertón total de última hora en Cartagena. Allí que se llevó a su Pepe, a su Estefanía, su Brenda y su Marivicky para darse un homenaje vacacional. Fue llegar al hotel, subir a la habitación y bajar en diez minutos con los bañadores, las gorras, la crema protectora, la nevera, toallas, hamacas, sombrilla, el flotador de La Brenda, los manguitos de La Marivicky y la colchoneta de La Estefanía; directos a recepción a preguntarle que por dónde se iba a la playa. El pobre recepcionista se quedó a cuadros escoceses y, amablemente les indicó que sí, que había playa cerca, pero que tendrían que irse en coche hacia La Manga, por ejemplo, que aunque Cartagena tuviera puerto y tal, como que las playas estaban algo retiraditas…

La Santi contándoselo, incrédula a mi amiga, y aquí mi Juani pegándose pellizcos en los muslos para no reírse en su cara.

Si cuando parece que ya no te sorprende nada, siempre hay alguien que hace una triple pirueta mortal.



Pero en esto que mi niña recibió una llamada de un notario…


[Canción recomendada: Puturrú de Fuá “No te olvides la toalla”]

La vuelta al cole (I)



Lo bueno de que vaya llegando el final del verano (...y túúúúú, tú partiráááás...) es que la gente va volviendo a sus hogares, retomando las rutinas del día a día.

Ayer tarde pude quedar con mi
Juani, después de tanto tiempo. Nuestra amistad es algo intermitente, como el Guadiana, pero ahí está siempre. El problema es que no quedamos tanto como quisiéramos, pero para eso está el móvil y los sms. Que siempre tiene algo interesante que contarse, como la historia de su tío Faustino o la boda canomori de su primo.

Este verano mi
Juani estuvo en la costa, descansando a medias. Lo de "a medias" lo digo porque ella, que es así de buena, casi una oenegé, le echó una mano a un amigo que tiene una cafetería. La pobre, con esto de la crisis y la hipoteca, pensaría que ganarse unos eurillos de más nunca vienen mal. Lo que no sabía es lo que le iba a pasar, y que compensaría lo de tener vacaciones a media jornada.


El amigo en cuestión tiene una cafetería que abre a media tarde y nunca se sabe a qué hora cierra, así que mi
Juani se encarga de dejarle medio adecentado el local por las mañanas. Limpiar las mesas, recoger lo que haya por allí tirado (sin imaginar qué pueda haber pasado en los baños o en ese rincón "íntimo" del final de la barra) y recepcionar la mercancía.

Ahí está el quid. Dicho sea de paso que mi
Juani es una mujer de bandera. Nada de una belleza anoréxica tipo "maniquí del Bershka", no. Es una mujer española (de ésas que cuando besan, besan de verdad), con sus curvas bien puestas, donde ni falta ni sobra de nada. Y sin llegar a ser beata, tampoco es una "mujer de vida alegre"; vamos, lo que se dice un putón verbenero, como que no.

Pero cari, una tiene sus necesidades, y si se te presenta un
Calasparra, como para decirle que no.

(¿Que qué es un Calasparra? Un Calasparra, tal y como me explicó mi Juani, es la clasificación que tiene un amigo sobre los tíos. Viene a ser algo similar a un cruce entre Gerard Butler, Leo Gamiani y Sergi López. Un bestiaco. Un hombretón que va exhudando morbo por los poros de su piel. Un "ven p'acá y ponme mirando para Benejúzar",que te da igual que acabes de llegar de la peluquería y te vaya a destrozar el Arriba España restregándote por el suelo como un mochofregona...)


Recapitulemos... Dejamos a nuestra protagonista colocando servilletas en los dispensadores cuando llegó un buenmozo encargado de traerle los barriles de cerveza
(no como el butanero, sino en una carretilla) y las cajas de la chispa de la vida. Un hombretón moreno, con su pelico en el pecho, sus ojos negros y cabello azabache. Un prototipo español sin adulterar por el estereotipo del metrosexual, a pesar de lo cual conocía el desodorante y la bonita costumbre de ducharse todos los días...

En esto que a mi
Juani se le infla la vena fresca que tiene, porque será buena, pero tonta como que no, y se dice "ésta es la mía". A la hora de entregarle el albarán, la resabiá se apoya en las cajas de Coca-cola de tal manera que tenía que agacharse un poco. Lo justo y necesario para dejar entrever un canalillo 100% natural. El chaval en cuestión, como que sucumbió a sus encantos y terminó mirando a esa zona que, obviamente, no era el albarán. La fresca de mi Juani coge, lo mira y con el dedo le levanta un poco la cabeza a la vez que le dice "mejor mírame a los ojos"... El chaval, se incorpora, se mete el dedo en la boca, lo chupetea y la termina empotrando debajo de la diana de dardos. La pobre se volvió loca y no paró de encender y apagar luces a la vez que sonaba alguna melodía. La diana, no mi Juani, ya que la cosa no llegó a más...

...porque tenía la
fragoneta de reparto aparcada en doble fila y alguna malfollá pegó una pitorrada para que la quitaran y el pobre hombre tuvo que salir por patas a seguir con su trabajo.

Ni que decir tiene que lo que quedó de verano, la cabrita de mi
Juani dejaba todos los días dos barriles de cerveza ocupando un hueco para que no se jodiera un buen polvo por el problema del aparcamiento público.



...Las hay con suerte...



[Canción recomendada: Leopardo No Viaja "El butanero"]

Vergel

La convivencia. Esa bonita experiencia. Una vida en común de dos personas que se encaminan por la senda del día a día. El dejar los platos en el fregadero. Las peleas por bajar la basura. Que te canten una serenata de ronquidos cada noche. Esas montañas de ropa por planchar, que alcanzarán la categoría de ochomil. Las pelusas que se van formando por los pasillos, a las que, a estas alturas, te da pena barrerlas porque hasta les has cogido cariño.

Pero hoy no voy a hablar de esas cosas de ahí arriba, que me han dicho que les pasan a los que viven juntos, porque a nosotros, nada de nada.

Nosotros vivimos en una postal navideña americana de los años cincuenta-sesenta: todo glamour y felicidad.

Tanto glamour y felicidad exhudamos que algún tuerto nos ha tenido que mirar. O eso o estoy emparentado sin saberlo con algún mortífago.

¿Os acordáis de éste post? ¿En el que os pedíamos consejo para el nombre de nuestra futura gata? Bien. Agarraos que vienen curvas.

Una amiga nos avisó que su veterinaria tenía una gatita pequeña, desnutrida, que se estaba muriendo porque estaba sola y necesitaba un hogar. A ver quién es la maricona sin entrañas que se resiste a eso. Con el corazón en un puño estábamos Mi Santo y yo cuando nos vimos obligados a decir que no, porque con el horario que lleva él y los turnos caóticos que tengo yo el pobre animal iba a entablar conversación con las paredes más que con nosotros. Al final, Blanquita, que así se llamaba la gata, encontró un hogar con familia numerosa de carácter felino, y, a día de hoy, está la mar de contento… Sí, contento. Porque resultó ser gato y no gata… Si es que estaba destinado a ser nuestro, el primer gato transexual del mundo… Ni que decir tiene que ahora se llama Manolo en vez de Blanquita.

Como vimos que si queríamos ser padres el día de mañana, llegamos a la conclusión de que teníamos que empezar con pequeños pasos. Algo así como el típico experimento de instituto americano donde se coge a dos chavales para que cuiden un huevo una semana sin que se rompa, o un muñeco puñetero para saber lo que es levantarte a las tres de la mañana para darle de comer.

Bien. Pues si Peter Parker en “Ultimate Spiderman” terminó quemando el Baby Born que le tocó en suerte con Mary Jane Watson a mí me ha pasado algo parecido con el mundo vegetal.

Unos amigos de Mi Santo vinieron hace unos domingos a comer y ver el piso, y como los perfectos invitados que son, trajeron dos presentes: un par de macetas, verdes y frondosas, llenas de vida, para dar color a nuestro hogar. Una planta de albahaca que fue a parar a la cocina y un hibisco rojo para la terracita.Y la excusa perfecta para hacer de comprador compulsivo, Sección “Casa y jardín”. Compro sendos maceteros, una regadera y, ya que estoy, pues dos bambús para tenerlos en un jarroncito de cristal en el comedor. Ahá.

Nada más colocar el jarroncito en alto en el mueble del comedor, oímos un “clack”. Me giro a ver qué era y me veo la base del jarrón rajada. Lo levanto y empieza a salir un torrente de agua que fue a parar a todos los libros de arte que tengo. Vamos, el corazón en un puño. En fin. No llega a ser un gran desastre, se secan los libros y se pasan los palos de bambú a un vaso largo de horchata y sanseacabó. Ea, a regar las macetas para que no se sequen.

Cinco días. Sip. Si alguna vez te has preguntado cuánto tarda en morir una planta de albahaca por culpa del exceso de amor (y de agua) de dos mariquitas, ese es el tiempo record. El hibisco nos ha durado un poco más. Le dio tiempo a florecer y todo, pero hoy he rescatado su cadáver de la terraza. Le pongo que, a lo sumo, ha estado 20 días vivo. Ah. Y los brotes de bambú, se terminaron secando por dentro. (¡¡¡¿¿¿!!!???) Que, vamos, no sería por agua. Mi Santo se quedó a cuadros porque él tuvo uno durante dos años en el piso de Lisboa e incluso le llegaron a salir raíces.

Asínque, hemos decidido que la única planta que entra aquí va a ser la de los pies de quien venga y los seres vivos que pasen el umbral de la entrada que lo hagan por su libre disposición. Gensanta


[Canción recomendada: La Cara B "Flores mustias"]

Here We Go...

Principio de la Tercera Parte



"¿Es que no te das cuenta que salir por televisión te acerca más a Dios?"

Karen Walker, filósofa.


[Canción recomendada: Madonna “Celebration”]




Aeroguatutú, que se llama "aero" porque vuela, "gua" por que va por el agua y "tutú" porque, cuando rueda por la carretera, hace "tú...tú..."


Boy Lornsen.


{elaeroguatutu@hotmail.com}