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Micropost (XLXII): It's over



Dentro de unas horas todo habrá acabado.


Y nada volverá a ser lo mismo.


Desde lo más profundo de mi corazón sólo deseo una cosa, con indiferencia de que me guste el final o no:

CLAIRE,
BONITA,
CÓMPRATE
UN
ACONDICIONADOR.


[Canción recomendada: Sintonía de "Lost"]

Micropost (XLX): Precog


No sé yo si en el verano del 2008 se hablaba ya de crisis y del clima laboral, pero si no, hay gente que fue algo premonitoria a lo que se nos venía encima...


[Canción recomendada: Diana Navarro "Esto es lo que hay"]

Cine de hombres para hombres (IV): Ya Iyublyu tebya

Tocaba seguir viendo pinículas de temática gayer, y aprovechando que Mi Santo se había ido a Cartagena, me tragué (con perdón) una que él ya había visto y que no estaba por la labor de volver a sufrir revisionar: "You I Love".

En cuanto a los carteles, Pride Films no se decide ni por uno que insinúe más de lo que se va a ver:



ni por uno que deja claro que estamos ante un trío sexo-emocional:



sino que se va por la rama poética, y la verdad, que es bastante bueno:



a pesar de que parece una campaña del Ministerio de Sanidad por una alimentación más sana.

Vamos con el argumento:

"Una historia de amor en clave de comedia sobre las vidas de unos jóvenes moscovitas de hoy.

Vera, una hermosa presentadora de noticias en televisión, se encuentra un día con Tim, un ejecutivo publicitario y ambos se enamoran. Los dos tienen mucho en común: están mal pagados, tienen un exceso de trabajo y mucho estrés. Los dos llevan una vida tranquila y sin sobresaltos hasta el día que Tim atropella al joven y guapo Uloomji y lo lleva a su casa para prestarle los primeros auxilios, poco tiempo después empieza un triángulo amoroso hasta que, el día de su primer aniversario, Vera halla en la cama, juntos, a los dos hombres. La historia se desarrolla con repentinos cambios e imprevisibles acontecimientos."

Desoyendo a Shepperdsen y los únicos tres comentarios que tiene FilmAffinity de la película, yo la disfruté... si se puede disfrutar una película donde no llegas a entender muy bien el ritmo. No sé si porque el humor ruso y el mongol son diferentes al español o qué, pero tenía claro en qué escenas debía reírme, aunque no fueran gags que tuvieran excesiva gracia.

Una presentadora-objeto a la que obligan a ponerse una peluca de maruja para presentar las noticias, con un desarreglo alimenticio que le lleva a comer a todas horas, un yuppie publicista que no sabe lo que quiere y se deja llevar por unos o por otros, un adolescente mongol criado por una abuela chamana, encargado de cuidar unos renos en el zoo y con una familia que pone el grito en el cielo cuando se entera que es algo flojito, una vecina que lo ve todo normal (normal los gritos, normal que su vecino de arriba tire muebles, lámparas, música a todo volumen) y una serie de escenas que parece un manual almodovariano realizado por un extratarrestre con cero en empatía.

Aun así, a mí no me pareció tan mala...


[Canción recomendada: Dragonette "Liar"]

Cine de hombres para hombres (III): De turismo por Túnez



Ésta vez, nos decidimos por "Bezness". Por el componente árabe (que quieras que no, atrae), por haber sido seleccionada para el festival de Cannes, y porque la sinopsis prometía algo.

Y ésta vez, el cartel que Pride Films elige para presentarla, es más que correcto. Supongo que sería una de las versiones oficiales de la película, pero no lleva a engaño, ya que no enseña más carne de la que se va a ver, no como la otra carátula que he encontrado por internet, que parece una fiesta de tetámenes varios.

"Fred, fotógrafo de profesión, viaja a Túnez para hacer un reportaje sobre los Bezness, jóvenes gigolós que venden sus encantos a los turistas de todas las edades y sexos. Explorando este mundo en el que la imagen es una violación y su representación un tabú, Fred conoce a Roufa, hermoso y seductor moreno que vive de su cuerpo y sueña con partir a Europa. Desde ese momento, Fred se convertirá en el protegido de Roufa para poder adentrarse en el mundo de esta juventud en el que cohabitan tradición y modernidad..."

Leyendo el argumento, y viendo el principio de la película, crees que estás ante una revisitación de "Muerte en Venecia" y ni por asomo. El componente gay se queda en presentar una de las relaciones de Roufa, el protagonista, ya consumada con un hombre. Y se acabó. Nada de que el fotógrafo se enrolle con el maromazo. No. Así que, calma tu libido que no vas a ver rollete gay.

El personaje de Fred, el fotógrafo, no está bien perfilado, se queda en un papel plano, al que no ayuda nada el actor (Jacques Penot) que lo interpreta. Roufa (Abdel Kechiche), el centro de todo el metraje, se va convirtiendo de un gallito inofensivo, a la par que chulesco, en un meapilas machista que te va cayendo cada vez peor: él sí que se puede ir tras las turistas para sacar unas perrillas, pero su novia y sus hermanas que no salgan de la casa ni se dediquen a tareas del hogar que no sean las del suyo propio, que es una deshonra para la familia.

El personaje más interesante es el de Khomsa (Ghalia Lacroix), la prometida de Roufa que acaba harta de su vida, encerrada entre cuatro paredes de adobe, sin posibilidad de manifestar sus gustos y anhelos de ningún tipo y siendo totalmente consciente del futuro que le espera junto a su futuro marido y de la vital importancia de llegar virgen al matrimonio.

Un poco tostón, seamos claros, pero por lo menos te pone de relieve situaciones de vida algo ajenas a la tuya, en círculos donde la única manera de prosperar es ese tipo de prostitución encubierta.



[Canción recomendada: Ofra Haza "Im Nin'alu"]

Cine de hombres para hombres (II): Bravo por Bavo



Desde que uno se ha independizado y es maruja, las noches suelen pasar entre capítulos de "Mujeres desesperadas" (Bree Van De Kampt es un modelo a seguir, y Lynette Scavo una figura a reivindicar), "The Big Band Theory" (deformación profesional, me ayuda a entender a los becarios y/o investigadores) o alguna de los marifilms que me regalaron por mi cumple.

Y siguiendo la regla de oro "Cari, coge el dvd que tenga más carne en la portada", tocó una antología de cortos de Bravo Defurne.

Bien. Pride Films ha colocado un maromazo que parece sacado de Bel Ami en la portada, con el torso desnudo (sin camiseta y sin pelillo que echarse a la boca), siguiendo la máxima de "menos es más", con un fondo blanco... y con una tipografía y enmaquetación que parece la que hizo tu tío paterno cuando te grabó el vídeo de tu primera comunión... ¿Pero es que cuesta tener ALGO de gusto?

La primera en la frente. Bravo por la distribuidora. El director se llama BAVO Defurne así que está mal escrito en la portada y aparece otro nombre en el menú del dvd. El problema es que ya no sabes qué fue antes, si el huevo o la gallina, porque también hay fuentes en la red con el nombre equivocado; claro que casi todas te redireccionan a este dvd... Lo que se puede liar por darle al "autocorregir" en Word...

Vamos a entrar en harina. La compilación son los (únicos) cuatro cortos que ha dirigido Defurne hasta la fecha: "Campfire" (o la versión scout de "Brokeback Mountain", donde un chaval no sabe si arrimarle la cebolleta a la novia o a su mejor amigo), "Saint" (una revisitación del mito de San Sebastián), "Particulary now, in spring" (o las esperanzas de un adolescente en un futuro mejor) y "Sailor" (historia de amor-no amor entre un chico y un marinero.)

Con claras referencias a Carl Theodore Dreyer, Pierre et Gilles o Leni Riefenstahl, el tufillo arty es más que evidente, sobre todo cuando investigas en su biografía y descubres que ha trabajado en el equipo técnicos de varias películas de Peter Greenaway.

Una facturación impecable con una técnica correctísima que adolece de un problema: predomina la forma sobre el fondo. Cortos en blanco y negro o saturadísimos de color, con diálogos escuetos, inexistentes o sustituidos por una deslucida voz en off hacen que te quedes frío ante la puesta en escena. Al querer abarcar tanto, o dejar plasmada su versatilidad, hace que sus esfuerzos se diluyan sin marcarte de ninguna forma. La misma sensación que se te queda ante un cuadro de Piero della Francesca: matemáticas puras, cero sentimiento.

La cuestión es que, hace años, si me los hubiera puesto Marina Collazo a las dos de la mañana en "Metrópolis" seguro que me habrían encantado. Será la edad...



[Canción recomendada: IAMX feat. Imogen Heap "My Secret Friend"]

Cine de hombres para hombres (I): Sorpresa inicial


Antes de irnos de viaje a la Pérfida Albión, vinieron a casa a cenar un par de amigos que, aprovechando la coyuntura, me dieron unos regalos por mi cumpleaños (y ahora no vale felicitar con retraso, perros, que no es necesario), uno de los cuales fue una chaqueta que me sirvió bastante para combatir el frescoño de las islas británicas.

Los otros regalos, entrarían dentro de la clasificación de gayers. Además de "The Male Nude" de Taschen (lo que ya de por sí es una declaración de principos), vinieron una serie de deuvedeses, empaquetados en sus correspondientes bolsitas de ése antro de perversión. Un compendio de "cine de hombres para hombres" de la distribuidora Pride Films.

Mi cara era un poema, cada vez que habría uno, hasta el punto que llegué a pensar que les habían pagado por llevárselas. Sí, soy malo, lo sé. Pero si ya de por sí en el mainstream hay enmaquetadores que son para matar a palos, el encargado de Pride Films debe ser la de la limpieza, que, aprovechando el curso que hizo en el centro de la mujer de su pueblo, le han dicho "ale nena, corta y pega, corta y pega".

Porque, lo que entra por la vista es lo primero que llama la atención, y si juzgamos libros por su portada, ¿no hacemos lo mismo con una película?




El primer cartel de "All The Rage", a pesar de ser sencillo, podría hasta considerarse "¿onírico?". Mención aparte es la frase de publicidad para vender el film, aunque no digo nada, porque si "Amateur" de Hal Hartley era según los responsables de márketing "la comedia más alocada de la temporada"...

Ok. Un tío en calzones. Unos Calvin Klein que cubren un buen culo y una espalda que acompaña, esto promete... Pero no es esa la portada española del dvd, sino ésta de aquí encima. Donde sacan a unos macizorros para que se nos activen las papilas gustativas y se despierte la libido. Y claro, si tienes nueve películas por ver, ¿cuál coges? La que más carne enseñe. Nooooooooooop, que en hora y MIERDA de film sólo vemos una nalga de soslayo.

"Christopher es la fantasía de cualquiera. Es hermoso, inteligente, rico y además brillante y todos los chicos de Boston quisieran tenerlo. A sus 31 años, se enorgullece de ser el playboy gay ideal, sin darse cuenta en lo que se ha convertido su vida. Pero todo esto cambia cuando se involucra con Stuart, un tipo adorablemente normal que pasa tan poco tiempo en el gimnasio como el que ocupa para escoger su guardarropa.

Llena de cuerpos perfectamente cincelados y actitudes cuestionables, "All The Rage" es tanto una comedia ligera y pícara, como algo más oscuro y perturbador. Una mirada satírica y patética a la obsesión de un gay por conseguir la perfección física, sexual y romántica..."

Ok. La película data de 1997, lo que hace que el look de "ejecutivo agresivo" esté algo pasado de moda, pero si sólo fuera el look... El argumento en sí promete más de lo que da, porque se resume al caso típico de "tío bueno se folla a uno detrás de otro, se enamora de un tío del montón y le cuesta horrores mantenerse fiel"... Pero si por lo menos se viera alguna escena de sexo, hasta daría gracias.

En fin, que es lo que cualquiera nos tragaríamos hace años simplemente por ser una historia "chico conoce a chico" y sentirnos, en cierta manera, identificados.

Afortunadamente, ni el director-guionista-productor ni el elenco de (¿)actores(?) nos han vuelto a deleitar con más filmografía. Q.U.É. L.Á.S.T.I.M.A.A.A.A.A.A.A...


[Canción recomendada: Lisa Stansfield "Footsteps"]

La vuelta al cole (III)



En la entrada anterior, dejamos a la protagonista de esta serie de posts recibiendo una llamada de un notario...

Notario que le revelaba que formaba parte de los destinatarios de la herencia de su
tío Faustino, el cual había fallecido de manera repentina.

Recordemos, el
tío Faustino era oriundo de Alcanfor de las Infantas y se había convertido en todo un personaje, saliendo de marcha todos los fines de semana, medio ciego por culpa de su profesión, vestido como un pantón y con la tita Maruja siguiéndole los pasos, con su prótesis cadérica, para que la fresca del pueblo no le levantara tamaña joyica de hombre.

Pues al final, el tío Faustino pasó a mejor vida, y de la mejor manera posible. La guarrilla del pueblo, La Charito, consiguió por fin llevárselo al huerto (vale, a la pensión del pueblo) y, tras pagar lo acordado, se pusieron manos a la obra. Lo que pasa es que el pobre era joven de espíritu, pero como que de mecanismo andaba algo apurado, que la última ITV la pasó de milagro.

El Sr. Notario le anunció que ahora, después de leerse la última voluntad de su pariente, era la flamante dueña de un local nocturno de ambiente gay en el pueblo vecino, V
illanueva del Fartons... Vamos, un bar de mariconeo, con su bola de discoteca, su cuarto oscuro y su Mónica Naranjo graznitando por los altavoces.

¿Que qué hacía el
tío Faustino siendo dueño de la versión cañí de "La Ostra Azul"? Así se ha quedado mi Juani, con la mosca detrás de la oreja. O aquí el caballero tenía una doble vida o tenía más vista en los negocios que la que gastaba en la vida real, porque otra cosa no, pero hay que ver lo que gastan los blanditos en irse de marcha... Nada más que imaginándoselo yendo a recoger la caja de cada noche, renqueando y esquivando musculocas que salen del bar. O a la titaMaruja limpiando con lejía el cuarto oscuro...

Al final le ha visto hasta el punto gracioso. Ella siempre quiso ser desde pequeña una madame de burdel, una odalisca tipo
Marlene Dietrich en las pelis del Far West; aunque no está de más ser una mariliendres estilo Debbie Novotny...



[Canción recomendada: Electric Six "Gay Bar"]

La vuelta al cole (II)




Pero no todo han sido Calasparras. Que también hay que bregar con otras cosas. Ha sido volver a la oficina y tener que aguantar a su compañera de trabajo.

Fuensanta Dolores Encarnación de Los PeligrosLa Santi para los amigos. Una Choni con sus mechas rubias y sus raíces negras, a juego con las cejas. Esa que fumaba en el colegio y mascaba chicle a la vez, que se dejó encalomar por el hijo de La Trini, que tenía una Rieju, y que ahora es el padre de sus tres churumbelas.

Pues bien. Si mi Juani va y me cuenta a mí cómo le ha ido el verano, La Santi se lo relata con pelos y señales a mi querida amiga. Con perlas del tipo “anoche mi Pepe me comió el coño en la bañera, no veas lo que me duelen los riñones de estar así, con toda la seta p’arriba, pa que llegara bien…” Ni que decir tiene que sabiendo que La Santi es rubia avión, esto es, que tiene la caja negra, como para imaginarse al palurdo de su santo varón alicatándole los bajos mientras ella contempla las placas de escayola del techo, haciendo malabarismos con la pelvis, intentando no caerse… vamos, que se te corta la leche (con perdón) del café.

Por supuesto que no sólo se ha dedicado estas vacaciones a que le hicieran un buen cunnilingus, sino que también se han ido a hacer turismo.

Ok. Antes que nada, decir que mi Juani no vive en Murcia (qué hermosa eres) capital, sino que de un pueblo cercano a Alcanfor de Las Infantas, al límite de Albacete. Pues bien, La Santi consiguió un ofertón total de última hora en Cartagena. Allí que se llevó a su Pepe, a su Estefanía, su Brenda y su Marivicky para darse un homenaje vacacional. Fue llegar al hotel, subir a la habitación y bajar en diez minutos con los bañadores, las gorras, la crema protectora, la nevera, toallas, hamacas, sombrilla, el flotador de La Brenda, los manguitos de La Marivicky y la colchoneta de La Estefanía; directos a recepción a preguntarle que por dónde se iba a la playa. El pobre recepcionista se quedó a cuadros escoceses y, amablemente les indicó que sí, que había playa cerca, pero que tendrían que irse en coche hacia La Manga, por ejemplo, que aunque Cartagena tuviera puerto y tal, como que las playas estaban algo retiraditas…

La Santi contándoselo, incrédula a mi amiga, y aquí mi Juani pegándose pellizcos en los muslos para no reírse en su cara.

Si cuando parece que ya no te sorprende nada, siempre hay alguien que hace una triple pirueta mortal.



Pero en esto que mi niña recibió una llamada de un notario…


[Canción recomendada: Puturrú de Fuá “No te olvides la toalla”]

La vuelta al cole (I)



Lo bueno de que vaya llegando el final del verano (...y túúúúú, tú partiráááás...) es que la gente va volviendo a sus hogares, retomando las rutinas del día a día.

Ayer tarde pude quedar con mi
Juani, después de tanto tiempo. Nuestra amistad es algo intermitente, como el Guadiana, pero ahí está siempre. El problema es que no quedamos tanto como quisiéramos, pero para eso está el móvil y los sms. Que siempre tiene algo interesante que contarse, como la historia de su tío Faustino o la boda canomori de su primo.

Este verano mi
Juani estuvo en la costa, descansando a medias. Lo de "a medias" lo digo porque ella, que es así de buena, casi una oenegé, le echó una mano a un amigo que tiene una cafetería. La pobre, con esto de la crisis y la hipoteca, pensaría que ganarse unos eurillos de más nunca vienen mal. Lo que no sabía es lo que le iba a pasar, y que compensaría lo de tener vacaciones a media jornada.


El amigo en cuestión tiene una cafetería que abre a media tarde y nunca se sabe a qué hora cierra, así que mi
Juani se encarga de dejarle medio adecentado el local por las mañanas. Limpiar las mesas, recoger lo que haya por allí tirado (sin imaginar qué pueda haber pasado en los baños o en ese rincón "íntimo" del final de la barra) y recepcionar la mercancía.

Ahí está el quid. Dicho sea de paso que mi
Juani es una mujer de bandera. Nada de una belleza anoréxica tipo "maniquí del Bershka", no. Es una mujer española (de ésas que cuando besan, besan de verdad), con sus curvas bien puestas, donde ni falta ni sobra de nada. Y sin llegar a ser beata, tampoco es una "mujer de vida alegre"; vamos, lo que se dice un putón verbenero, como que no.

Pero cari, una tiene sus necesidades, y si se te presenta un
Calasparra, como para decirle que no.

(¿Que qué es un Calasparra? Un Calasparra, tal y como me explicó mi Juani, es la clasificación que tiene un amigo sobre los tíos. Viene a ser algo similar a un cruce entre Gerard Butler, Leo Gamiani y Sergi López. Un bestiaco. Un hombretón que va exhudando morbo por los poros de su piel. Un "ven p'acá y ponme mirando para Benejúzar",que te da igual que acabes de llegar de la peluquería y te vaya a destrozar el Arriba España restregándote por el suelo como un mochofregona...)


Recapitulemos... Dejamos a nuestra protagonista colocando servilletas en los dispensadores cuando llegó un buenmozo encargado de traerle los barriles de cerveza
(no como el butanero, sino en una carretilla) y las cajas de la chispa de la vida. Un hombretón moreno, con su pelico en el pecho, sus ojos negros y cabello azabache. Un prototipo español sin adulterar por el estereotipo del metrosexual, a pesar de lo cual conocía el desodorante y la bonita costumbre de ducharse todos los días...

En esto que a mi
Juani se le infla la vena fresca que tiene, porque será buena, pero tonta como que no, y se dice "ésta es la mía". A la hora de entregarle el albarán, la resabiá se apoya en las cajas de Coca-cola de tal manera que tenía que agacharse un poco. Lo justo y necesario para dejar entrever un canalillo 100% natural. El chaval en cuestión, como que sucumbió a sus encantos y terminó mirando a esa zona que, obviamente, no era el albarán. La fresca de mi Juani coge, lo mira y con el dedo le levanta un poco la cabeza a la vez que le dice "mejor mírame a los ojos"... El chaval, se incorpora, se mete el dedo en la boca, lo chupetea y la termina empotrando debajo de la diana de dardos. La pobre se volvió loca y no paró de encender y apagar luces a la vez que sonaba alguna melodía. La diana, no mi Juani, ya que la cosa no llegó a más...

...porque tenía la
fragoneta de reparto aparcada en doble fila y alguna malfollá pegó una pitorrada para que la quitaran y el pobre hombre tuvo que salir por patas a seguir con su trabajo.

Ni que decir tiene que lo que quedó de verano, la cabrita de mi
Juani dejaba todos los días dos barriles de cerveza ocupando un hueco para que no se jodiera un buen polvo por el problema del aparcamiento público.



...Las hay con suerte...



[Canción recomendada: Leopardo No Viaja "El butanero"]

No hay un quinto malo (y IV)

Lisboa.

Con sus cuestas p’arriba y sus cuestas p’abajo.

Y nuestras pobres paticas del suroeste español que no están acostumbradas a los adoquines. Así que esta vez salimos desde Estrela en tranvía directos a la Alfama, no sin antes abogar por la libre elección de pareja matrimonial en los maravillosos jardines que hay frente a la basílica: uno de los jubilados que vegetaba en el parque nos caló nada más vernos, y empezó a decir a nuestro paso que iba a dejar a su mujer para casarse con hombres… Yo creo que fue por Enne, que ese día se puso su disfraz de bollera, porque a ninguno de los tres varones se nos notaba para naaaaaaada nuestra pérdida de aceite, que no azeitao.

Tras nuestro paseo en tranvía y conocer a un elenco de españolas en congreso jurídico por la tierra de Luis Figo, y hacernos la pertinaz fotito de grupo, nos dimos una vueltecita por las callejuelas y miradores de la Alfama, único barrio que sobrevivió al terremoto de 1755, con parada obligatoria en “Tasca Do Manel”. ¿Que por qué en ese bar y no en otros más grandes, con terracita y con una vista panorámica? Pues porque, para vista panorámica, él:

Al que debimos de acojonar, porque lo que fue a nuestra mesa, como que no se acercó. ¿Que qué hacía un perigallo como ése por allí y no haciendo de modelo? Pues que aparte de estar para darle dos muerdos por delante y otros tantos por detrás, aquí el caballero es un buen hijo y los domingos le echa una mano a su padre, que ése sí fue quien nos atendió. Las dudas se resolvieron cuando el “Manel” que da nombre al restaurante se acercó a tomarnos la nota: el macizorro es el vivo retrato de su madre... En fin, nos tuvimos que conformar, con nuestros platos (que no era poco): una picanha (cuando algo me gusta, repito hasta la saciedad), una feijohada (guiso con judías, que tenía una pinta de-li-cio-sa) bistec con salsa de café y el “biffe Manel” con tres tipos de queso fundido. Lo que se dice un almuerzo frugal.

Bajando hacia la Plaza del Comercio, paramos ante la escultura de S. Antonio, para lanzar una moneda y que nos procurara marido a los cuatro que estábamos allí. La cosa entre Mi Santo y yo ha quedado en tablas, porque él sí acertó la otra vez, pero yo ni con esas, a pesar de que todo el mundo sabe que yo sólo tengo puntería cuando llevo algo de sangre en el alcohol… lo mío no es lo de apuntar y disparar... Así que, ¿con quién te vas a casar, cari, si no es conmigo? Por lo menos que tenga para mantenernos a los dos...

Devonshike llegó y se dejó aconsejar por las marujas lusas que pasaban en dirección a la catedral. Y es que, nadie mejor que ellas sobre cómo no morirse con los pies amarillos: no está prohibido hacer escalada libre para dejar la moneda en el libro que lleva el patrón de la ciudad en las mano. Ya se sabe que los caminos del Señor son inescrutables…

Después de dar el espectáculo, nos dimos una vuelta por la Rua Augusta, hasta la plaza del Rossío, camino donde augustamente pudimos inmortalizar cuerpos tal que así:

Nuestros acompañantes nos dieron la tarde libre, así que aquí mi compañero de juegos de cama y yo nos volvimos al piso a ponernos al día, que ya lo de tanto sexo tántrico y lo de correrse para adentro hacía que fuéramos más un bollo de leche que dos homínidos. Y después del desahogo sexuaaaar jar, agromenagüer a recuperar fuerzas en el bar favorito de Enne, el “Bar Tejo”. A estas alturas de periplo ya hasta teníamos “mesa favorita” y todo: al lado de la ventana y del acuario del marisco vivo, para saludar a Tenacitas y toda la familia. Unos pescaítos fritos (joaquizinhos) acompañados con unas gachas con ajo y perejil, el consabido bistec a la mostaza y otro bistec con jamón serrano y patatas, que no me acuerdo cómo se llamaba. Así que, Dr. Shepperdsen, le corresponde a usted bucear en su memoria.

Risas y más risas, una vuelta por el puente 25 de abril, visita rápida al Cristo Rei, y p’acasa, que al día siguiente nos tocaba el intensivo vuelo low cost + palizón de tren hasta Murcia. Lo de hacer nudismo en Caparica a altas horas de la noche y visitar su famoso bosque de tomateo ‘aka’ cruising lo tuvimos que dejar para la próxima vez. Por el frío, más que nada. Que un domingo a las doce de la noche en pleno febrero eso tiene que ser lo más parecido al cuarto oscuro de la Metropol en un congreso de seminaristas…

Y a día de hoy, increíble pero cierto, los cuatro nos seguimos hablando y creo que volveríamos a compartir durante 5 días 30 metros cuadrados de casa… Aunque mira, prefiero que sea una casa donde haya paredes de por medio que lo del sexo tántrico no es lo mío.

Para todo lo demás, Mastercard.

Pd: ¿A que puedo llegar a ser cansino contando mis vacaciones?


[Canción recomendada: Klaus & Kinski “Mengele y el amor”]

No hay un quinto malo (III)


De Sintra, poco más puedo decir de lo que ya puse aquí y aquí (y si tienes el graduado escolar, creo que ya sabes dónde tienes que pulsar), así que vamos a centrarnos en lo que nos tenemos que centrar. Porque, queridas amigas, cuando uno lleva dentro de sí un incipiente sociólogo, tiene que ir perdiendo la vergüenza y, cámara de fotos en ristre, ir retratando a los especímenes interesantes de investigación...

Visita al Palacio Nacional, con sus chimeneas con los pezones para cortar hielo (clara inspiración del bustier de Gaultier), con sus P.Q.M.F. (Padre Que Me Follaría) en la puerta:

Sus guías turísticos (aquí un posado-robado de Joao):

Sus scouts repartiendo dulces típicos para sacarse unas perras, aquí por delante:

Aquí por detrás, en un primerísimo primer plano:

Sus fuerzas armadas con sus mallas apretadas:

Ale, y después de regalarnos la vista, tocó dar de comer al cuerpo. Nada, que hoy toca darnos un homenaje porque nosotros lo valemos. Total, que ¿para qué comer con el resto de vulgares turistas cuando puedes llevar tus posaderas y tus papilas gustativas al multipremiado y condecorado “Tacho Real”? Si es que Mi Santo y Enne, cuando se ponen a elegir restaurantes son de lo que no hay:

Menú: entrantes, caldo verde, salmón a la plancha, bacalao al "Tacho Real" y costillas de cerdo…

Después tocaba perderse por la Quinta da Regaleira y esta vez sí que llevaba linterna para explorar eso túneles que la otra vez no pisé… para descubrir que sólo llevaban a un callejón sin salida con un sumidero al fondo. A la mierda (literal y metafóricamente) mi vocación frustrada de investigador.

Tras una caminata como la que nos pegamos en la finca que pondría los (pocos) pelos de punta a Iker Jimenez, volvimos al centro del pueblo a comprar los típicos dulces de la zona: las queijadas y los traveseiros, en la “Piriquita”, la pastelería más famosa por estos lares… y donde tienes una media de 50 personas esperando delante de ti. Lo que dio lugar a hacer fotos a dos maromazos que pasaban por allí. Uno tamaño de bolsillo (¡ñam!):

Otro más alto (algo así como el Dúo Sacapuntas):

Y otro scout (será que los sábados los sueltan de las mazmorras donde están guardados):

Y al día siguiente… Lisboa. Así que, a casita, a descansar y a ver un rato de tele, con grandes clásicos de cine como “Another Movie Gay”, clásico entre los clásicos que esta vez lo vi sin ir borracho perdido (si me leyera Karen Walker, se sonrojaría) y llegué a la misma conclusión: con y sin alcohol, la peli es igual de mala… (Y si alguien se lo pregunta, sí, el otro día me tragué “Another Gay Sequel”. Lo mío tiene un nombre: masoquismo.)


[Canción recomendada: Cristina Branco “Post Scriptum”]



Aeroguatutú, que se llama "aero" porque vuela, "gua" por que va por el agua y "tutú" porque, cuando rueda por la carretera, hace "tú...tú..."


Boy Lornsen.


{elaeroguatutu@hotmail.com}