A quien pueda interesar:


Lo diré una vez más, a ver si lo vamos pillando:






Gracias.


[Canción recomendada: Barbra Streisand & Donna Summer “No More Tears (Enough Is Enough)” ]

El poder de la situación (y II): La prisión de Stanford




Generalmente, las normas sociales son vistas como formas aceptadas de comportamiento y pensamiento que nos permiten interactuar con otros. Aprendemos qué decir y qué no decir, cómo actuar hacia otros en formas que los demás puedan comprender, responder y encontrar aceptable. Sin embargo, las normas varían en diversas situaciones y con diferentes personas. Cambian dependiendo de las circunstancias en las que nos encontramos y de quién esté presente (p. ej., no voy a rascarme el culo delante de mis suegros a pesar de que me pique en ese momento...)


El experimento de la prisión de Stanford demuestra lo rápidamente que las personas pueden cambiar de rol y adoptar una situación socialmente compartida por la mayoría. Zimbardo, catedrático de Psicología de la Universidad de Stanford, estaba interesado en identificar los factores que llevaban a las prisiones a ser lugares violentos y degradados. Simuló un entorno de prisión en los sótanos del Departamento de Psicología y reclutó voluntarios para participar en un estudio de la vida en prisión. Doce jóvenes fueron asignados al azar al papel de prisioneros; a los otros doce se les asignó el papel de guardianes.

Aunque Zimbardo pretendía que el experimento durara dos semanas, tuvo que abandonar tras sólo cinco días. Los guardas, que utilizaban uniforme, se revistieron de símbolos agresivos (botas altas, cinturones gruesos con gordas hebillas metálicas, distintivos, gafas de sol negras…) y desarrollaron actitudes autoritarias, caprichosas y humillantes hacia sus compañeros que representaban el papel de presos (a los que se les dio un batín blanco, un par de sandalias de plástico, se les recogió el pelo en una redecilla y se les ató una cadena a la pierna, para que siempre tuvieran constancia de estar encarcelados.) Estos, por el contrario desarrollaron una caída radical de autoestima, depresión y un gran número de síntomas psicosomáticos. Pasados muchos años, cuando aquellos estudiantes ya eran personas maduras, les citaron nuevamente. Tanto unos como otros mantenían todavía secuelas de comportamiento y psíquicas de rol de aquella experiencia.



La comunidad psicológica internacional ha prohibido que se hagan experimentos de esta clase, tanto el de Milgram como el de Zimbardo. El problema es que en nuestro mundo se dan diariamente estas situaciones, reales 100 %...


[Canción recomendada: Skin “Faithfulness” ]

El poder de la situación (I): Obediencia a la autoridad





El ser humano es raro.

En Psicología Social hemos visto cómo el entorno puede influenciar en las personas. Este tipo de análisis parte de tratar de explicar el ascenso del nazismo y todas las atrocidades que, en nombre de él, se cometieron. Cómo personas que vivían puerta por puerta, un día después se pueden convertir en enemigos, en torturador y torturado. De varios experimentos realizados se puede deducir que, ante la necesidad de no ser rechazado por el grupo al que se pertenece, se obedecen órdenes de la autoridad hasta extremos inhumanos y sádicos. Experimentos que hoy en día están prohibidos… en mi humilde opinión, creo que se podrían situar en la barrera de la tortura psicológica. Y no estamos hablando del Doctor Mengele.

Milgram, profesor de Psicología de la Universidad de Yale, realiza una investigación sobre la obediencia de la autoridad disfrazada de un experimento sobre el aprendizaje y la memoria. El sujeto experimental, de acuerdo con las normas recibidas del responsable del laboratorio (con señas de su estatus superior tales como llevar una bata blanca o el propio prestigio de dicha universidad), actuaría como si fuese un profesor, castigando a través de descargas eléctricas las equivocaciones de un segundo sujeto (quien era miembro del equipo de Milgram y sí sabía que todo era una farsa.) El "profesor", a los mandos de una máquina de castigo conductual, aplicaría una descarga que iría creciendo en voltaje conforme aumentasen los errores, hasta llegar a umbrales potencialmente mortales. El "alumno" estaría en otra habitación y simularía el sufrimiento de las descargas, gritando y chillando ante el supuesto dolor.


Antes de realizar el experimento, un equipo de expertos llevó un estudio preliminar donde estableció que la mayoría no llegaría a los 180 voltios y un mínimo porcentaje (un 10%) podría subir algo más (la “intrusión del sádico”) entre el grupo de sujetos. La realidad fue bien distinta: se comprobó que el 65% de los sujetos que participaron como "maestros" en el experimento administraron el voltaje límite de 450 a sus "alumnos", aunque a muchos les situase el hacerlo en una posición absolutamente incómoda. Ningún participante paró en el nivel de 300 voltios, límite en el que el alumno dejaba de dar señales de vida. Ninguno se enfrentó a la autoridad. Ninguno se levantó de la mesa y abandonó la sala. Y ninguno se acercó a comprobar si el “alumno” seguía vivo tras finalizar la sesión de descargas.


Cuando se les explicó la finalidad del estudio, incluso llegaron a justificar los castigos inflingidos al propio “alumno” por su falta de memoria. Ellos no eran culpables, eran un mero instrumento. Un instrumento que no se rebeló.

El experimento planteó preguntas sobre la ética de la experimentación científica en sí misma debido a la tensión emocional extrema sufrida por los participantes (aunque podría decir que dicha tensión fue provocada por sus propias y libres acciones.) La mayoría de los científicos modernos considerarían el experimento hoy inmoral, a pesar de que dio lugar a valiosos estudios sobre la psicología humana.



[Canción recomendada: Second “Nada te dirige”]

Vegetando


A veces parece que el tiempo se te escapa de las manos. Esa sensación es mayor cuando más cosas haces o te pasan. Y este puente ha tenido de todo, como un buen telefilm de ésos basados en hechos reales. Empezó con la cena de Navidad del Ikea, donde los de mi sección nos dimos el regalo del amigo invisible (a mí me tocó una bufanda, un llavero y un peluche de cachorro de fox terrier que se llama Cuchufleta.) Ya se sabe lo que pasa en estas fiestas. Muchas risas, mucho alcohol y mucho desfase (a una compañera y a mí nos dio por travestirnos con las cortinas y hacernos fotos; no se nos puede dejar sueltos.) Y reafirmarte en lo bellas que son algunas personas por dentro y por fuera. De los gilipollas, mejor no hablar.



Mi Nieves y yo desfasando este verano


Entre día y día de trabajo estresante, pude quedar (en capítulos sucesivos) a comer con varios amigos (ya que estaba “Sólo en casa” y pude crearme la ficción de que era MI CASA) y cenar con otros. A eso añadidle una escapadita a Cabo de Palos para celebrar el cumpleaños de una amiga de Shepperdsen e ir de excursión con Gecko a las tantas de la mañana a ver el faro… (¡¡¡Ya estás tardando en mandarme la foto!!!)



…Antes muerta que sencilla…



Pero no todo fue engordar como cerdos. También tuvimos tiempo de ver (algunos dormir) cine: “Todo lo demás” (de Woddy Allen o cómo perder una hora y MIERDA de tu vida), “Hedwig & The Angry Inch” (altamente recomendable si te gustan los musicales y el David Bowie de “Diamond Dogs”), “Head On (De cabeza)” (demasiado indie hasta para mí, pero como el prota está como un queso y no se le desfigura la cara en todo el metraje...) y “La vida de Brian” (porque, aunque parezca increíble, Mi Santo no la había visto todavía.)




(Creedme, si se quita el jersey está mejor)


Eso sí. Me quedan dos semanas de spring final antes de Navidades para acabar los taitantos trabajos a entregar y que no he tocado en todos estos días.

Pd: Evidentemente, lo puedo hacer mejor que en este post, pero tengo sueño y estoy cansado.

[Canción recomendada: Luis Aguilé “Es una lata el trabajar”]

Mon amour m'a baisé




Sentimientos encontrados me produce este hombre. Atracción y repulsión. Benjamin Biolay, además de ser el yerno de Catherine Deneuve, es cantautor, compositor, letrista y productor… El “nuevo” Serge Gainsbourg (ya sabemos cómo son nuestros vecinos a la hora de vender productos galos) que, a pesar de todo lo que he dicho, ha realizado joyas musicales a medio camino entre el folk y la electrónica (personalmente, me quedo con su “Rose Kennedy” y “Remix E.P.” que el grandilocuente “Négatif”. Y del grupo que ha montado con su esposa, Chiara Mastrioiani, mejor ni hablamos...)

Lo mejorcito para los días nublados.



Eso sí, no puedo con su aire de suficiencia y superioridad.

Pd.: Por cierto, el título tiene dos sentidos...


[Canción recomendada: Coralie Clément “Ombre Lumière”]

Dedicatorias en celuloide (V)



“Abrochense los cinturones, porque esta noche va a ser movidita.”

(Margo ChanningBette Davis- en “Eva al desnudo”)

Dedicado a Meg. Sé que no es Mae West, pero también vale su peso en oro... Porque para zorra-zorra, Bette Davis. Y por eso de ser mala, pérfida, traidora y sibilina.



Rebuscando, rebuscando, he encontrado otras perlas de tan grande señora de la interpretación. Al final de su carrera hizo una de las películas que más miedo han dado sin llegar a ser calificada oficialmente como “de terror”, “¿Qué fue de Baby Jane?” La historia de dos hermanas, actrices en su juventud que se llevan a matar… Las interpretaciones fueron de órdago, perpetradas por dos animales escénicos como Miss Davis y Joan Crawford: fuera del plató, se odiaban a muerte.

La Crawford le dedicó lindezas del estilo “se ha acostado con todas las estrellas masculinas de la MGM excepto con Lassie.” Pero Bette tampoco se quedaba atrás: “no mearía encima de ella aunque estuviera ardiendo.” Eso sí, demostró tener más sentido del humor que su contrincante: "¿Por qué soy tan buena interpretando a zorras? Creo que es porque NO soy una zorra. Quizás es por eso que la Sra. Crawford siempre interpreta a damas".



[Canción recomendada: Gene Kelly “’S Wonderful”]

Lazo rojo


"Barrio Sésamo" fue creado por Jim Henson (y su equipo) en 1974, en Estados Unidos, para facilitar el acceso a una educación preescolar a aquellos niños que se encontraban en una situación geográfica (por estar en lo más profundo de la América profunda o pertenecer a ciertas clases sociales más menospreciadas.)

Desde entonces ha llovido un poco. Y gracias a él, sabemos qué es lejos y qué cerca, la diferencia entre grande, más grande y el más grande de todos.
O contar del uno al doce. Pero también se adapta a los tiempos. Si ya hay cortos de animación donde varios niños cuentas cómo son su familias (monoparental, dos madres o dos padres), hace unos años se creó un personaje especial para Sudáfrica. Se llama Kami y es portador del VIH, y ha entrevistado al expresidente Bill Clinton en una campaña desarrollada por UNICEF para concienciar sobre la importancia del tema. Os reproduzco un extracto de la noticia:

"¿Qué hace un ex presidente de gobierno?" -le pregunta directamente Kami a Clinton-. "Pues una de las cosas que hago es hablar a la gente sobre temas que son importantes para mi. Hablar y escuchar sobre el VIH y el sida son dos de las cosas que más hago", contesta.

"¡Como yo!" -afirma el muñeco seropositivo-. "Me gusta contarle a la gente cosas sobre mi colegio, sobre mis amigos y sobre mis aficiones. Y también me gusta hablarles sobre el VIH y el sida", reconoce.

Bill Clinton aprovecha su encuentro con Kami para destacar la importancia que tiene el que los progenitores hablen con sus hijos sobre la enfermedad y que les enseñen a enfrentarse con la amenaza del virus. "Me gusta decirles a los padres lo necesario que es que escuchen a sus chicos", explica.

El teleñeco le pide al ex presidente que si le puede decir a todo el mundo que no sucede nada por abrazar a alguien infectado por el VIH. "Claro que sí", dice él antes de abrazarle.

Según el último informe de ONUSIDA, alrededor de 4,3 millones de personas se infectaron en 2006 y la mitad de los 39,5 millones de ciudadanos que viven en el mundo con VIH se expusieron al virus antes de cumplir los 25 años.




Ahí mi pequeño homenaje al Día Internacional del Sida.


[Canción recomendada: k. d. lang "Constan Craving"]



Aeroguatutú, que se llama "aero" porque vuela, "gua" por que va por el agua y "tutú" porque, cuando rueda por la carretera, hace "tú...tú..."


Boy Lornsen.


{elaeroguatutu@hotmail.com}