
Frase que me dijo un amigo hace mucho tiempo. Un amigo del que me estoy acordando estos días (y más a raíz del post de La Otra Eme). Porque, al final, se tuvo que aplicar el cuento. Expresar sentencias está bien, pero sufrirlas en carne propia, como hierro candente, sal y limón en la cicatriz… eso es otra cosa.
Después de años con su pareja, se les rompió el amor, no sé si de tanto usarlo o de ir a distinta velocidad…Y de esa ruptura, surgió la sombra de unos bonitos adornos ramificados en su cabeza, la sempiterna sospecha de tener que agacharse cada vez que pasara por debajo de un umbral (cari, a algunos nos ha dolido hasta el cuello de tanto peso…)
En este mundo de lo políticamente correcto, se supone que somos mayorcitos, maduros, civilizados. Por lo que no deberíamos de aguantar una visita de la nueva pareja de tu ex (el que demostró la afición a la caza mayor –no sé si de la zorra o del zorro-) en tu lugar de trabajo, a restregarte la felicidad (ah, ah, ah, que trajo tu amor, oh, oh, oh-oooh) y los nuevos movimientos de cadera que está aprendiendo tu anterior compañero de juegos sexuales. Y aguantar la sonrisa en la cara (como bien nos enseñó Glenn Close en “Las amistades peligrosas” con un tenedor clavado en la mano) porque “el cliente siempre tiene la razón”, aunque lo que te apetezca es hacerle una serie de piercings en las pelotas con una remachadora automática.
Con lo complicada que es la vida diaria, con lo inútil que es arrastrar cadáveres putrefactos, para que venga una desperate housewife de todo a cien a joderte la mañana. Yo, por mi parte, paso de la frase “ten a tus amigos cerca, y a tus enemigos más aún”, asínque prefiero ir soltando lastre (sin necesidad de Aerored, oiga), que se duerme más tranquilo y te ahorras pasta con el antiarrugas. Eso sí, cada uno por su lado y si te he visto, no me acuerdo, que amigos tengo ya bastantes como para tener que aguantarte. Soy moderna, pero no tanto, my dear...
Lo dicho, hacia atrás, ni para coger impulso. Nada de lamentarse. Nada de volver a cometer los mismos errores. Y nada de sufrir por miembros amputados. Ya lo decía La Montaña de Basura de "Fraggle Rock": no llores por la leche derramada.
Pd: Y que sigo queriendo con locura a Mi Churri Del Amor, así que nadie se lleve las manos a la cabeza, sólo que hay situaciones que, a veces, me enervan.
[Canción recomendada: Académica Palanca “Me llaman mala persona”]





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