Macropost; el viaje (IV): Londres, Never 2 busy 2 B beautiful


Cuarto día (ya queda menos para que acabe, paciencia…)


Paddington y el Big Ben

A San le habían dado el día libre en el trabajo, lo cual agradecimos porque qué mejor que tener un guía particular para la visita a Londres; entre otras cosas porque el Londres que viéramos con él no iba a ser el mismo que te enseñan en una visita guiada. Desayuno de café, té y barritas de muesli (¡¡¡mi reino por un pan tumaca!!!), cogida (con perdón) del autobús y llegada a la gran ciudad. Tras tantear dos empresas de autobuses panorámicos y descubrir que el recorrido sería de dos horas y media, nos decidimos por patearnos nosotros solitos las calles, que todavía la artrosis y la artritis no hace estragos con estas carnes morenas.


Mi nuevo lema va a ser el nombre de ésta tienda de Carnaby St.

La primera parada fue en un Pret-A-Manger, para tomarnos un tentempié y descubrir que, si seguía dos días más en este país, me hacía adicto al bocadillo de chicken, bacon & avocado (que resultó ser aguacate), que junto con el café se estaba convirtiendo en mi dieta base. El recorrido empezó en Oxford Street, una gran avenida llena de tiendas superexclusivas (lo último de la colección de Dior, Armani, relojes de 6000 libras; vamos, todo muy asequible) que nos sirvió para hacer escaparatismo: mirar escaparates, que la economía no permite mucho más. Volví a ver varios Osos Paddingtons, guiñándome el ojo desde varias vitrinas. Tuvieron que agarrarme entre dos para poder seguir el camino… Hasta llegar a Hamleys, el paraíso terrenal de todo niño que llevamos dentro. Una juguetería inmensa, con cinco plantas de videojuegos, coches teledirigidos, muñecas, puzzles… y sí, peluches. Incluido al oso de marras… Oso que tuvo el detalle de regalarme Mi Santo (si es que lo tengo que querer, ¿a que sí?)


Enseñando los dientes en Picadilly Circus

Satisfecho ya mi afán de freaky consumista, nos fuimos hacia Carnaby Street y el Soho, con tiendas de los más in y bohemias. Estuvimos buscando la de Vivienne Westwood, pero no dimos con ella a ciencia cierta (había una que podía ser por los modelitos, peeeero…) Picadilly Circus, Green Park y el palacio de Buckingham fueron las siguientes paradas. De allí nos dirigimos, tras las fotos de rigor, hacia las Casas del Parlamento y el Big Ben, donde Paddington se hizo su primera foto tras ser adoptado en esta extraña familia.


Los tres esperando a que Su Graciosa Majestad nos invitara al lunch, pero no se digno la tía…

Antes de parar a comer y el reportaje fotográfico del osito (mira que posa bien, ni se movió ni ná, pa la edad que tiene el pobre…), visitamos la abadía de Westminster, lugar de coronación y sepulcro de los monarcas británicos; y de grandes personajes de este país, como Henry James, Lawrence Olivier o Lewis Carrol (y van…) Después de que parase de llover, fuimos hasta West End (donde están todos los musicales) y la zona gay de Londres, acabando el peregrinaje en la tienda que tiene Ann Summers en Oxford Street. La tipa ésta tiene unas tiendas que parecen Berskha o así, pero, como habréis visto en el enlace, no se trata de ropa para salir a la calle lo que se vende en sus establecimientos; ni tampoco vende sólo ropa. Evidentemente entramos, y evidentemente compramos. Y hasta aquí puedo leer.


¿Para cuando uno en Murcia? ¡¡¡Ann, España te necesita!!!

{Continuará}


[Canción recomendada: The Beatles "Penny Lane"]

4 Aeroguatutadas:

Saga (Mario-san) 06 octubre, 2006 23:01  

Te envidio mucho, mucho, mucho. Me hubiese encantado ver la abadía de Wetminster. O el East End, donde se encuentra el pub Ruskin Arms, pub donde hizo su primera actuación Iron Maiden.
Algún día iré, al igual que iré al Boulevard des Capucines en París, para ver si sigue en pie el lugar donde se hizo la primera proyección de cine por los hermanos Lumiére.

Anónimo 06 octubre, 2006 23:07  

No quiero sonsacarte nada, que ya sabes que luego todo son cotilleos. Pero yo no te veo con ninguno de los modelitos del escaparate de Ann Summers.

Aunque supongo que habrá una estantería dedicada a «él».

Y te voy a retirar el rango de friki si confirmo que gastaste en lencería pero no en el oso Paddington. Y no me vale la excusa "me lo regaló mi santo" que lo tuviste al alcance de la visa varias veces.

La ratona 08 octubre, 2006 17:04  

Gran elección de canción y gran elección de tienda la de Ann, yo estoy ya decidiéndome a ver si me compro uno de los "rabbits" esos que venden que tienen que ser la bomba.... ¡Ay, qué malo es vivir sola!.

Sr_Skyzos 08 octubre, 2006 17:21  

Yo de anatomía femenina, no ando muy ducho, pero toda la gente que lo ha utilizado, dice que es lo mejor que se ha podido comprar en toda su vida. Así que, yo te animo. Eso sí, muy barato no es.



Aeroguatutú, que se llama "aero" porque vuela, "gua" por que va por el agua y "tutú" porque, cuando rueda por la carretera, hace "tú...tú..."


Boy Lornsen.


{elaeroguatutu@hotmail.com}